Actualidad

¿En qué van las elecciones de Estados Unidos?

¿En qué van las elecciones de Estados Unidos?
Foto: BBC

Tres días después de las elecciones en los Estados Unidos, seguimos sin saber quién las habrá ganado y se convertirá en el 46º presidente de esa nación. En parte, esta situación se debe a las peculiaridades del sistema electoral estadounidense, que no contempla el voto directo de los ciudadanos – como es el caso de países como México – sino un sufragio indirecto a través del llamado Colegio Electoral. Por otra parte, también tiene que ver con la lentitud del proceso de conteo de los votos emitidos por correo.

Este sistema, que muchos consideran anacrónico en el mundo contemporáneo, fue un compromiso político establecido hace más de 200 años que sigue vigente a pesar de los esfuerzos emprendidos para modificarlo y modernizarlo. En la actualidad, el Colegio Electoral está compuesto por 538 “electores” distribuidos entre los 50 estados de la Unión Americana de acuerdo con el número de asientos que cada uno tiene en el Congreso en Washington, tanto en el Senado como en la Casa de Representantes, con base en el tamaño de su población. El número mágico de votos en el Colegio Electoral para la elección del presidente es 270, equivalente a la mitad más uno.

Lee también: Lo básico sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Al momento de escribir estas líneas, el candidato demócrata Joe Biden suma 253 votos electorales contra 213 del republicano Donald Trump, faltando aún completar el conteo de votos emitidos anticipadamente por correo en Pensilvania (20), Carolina del Norte (15), Arizona (11), Georgia (11) y Nevada (6). Matemáticamente, a Biden le bastaría con ganar 17 de esos votos.

Todo parece apuntar a una victoria demócrata. Sin embargo, en tanto que Biden ha llamado a la calma y paciencia enfatizando que el sufragio es “sagrado” y debe contarse hasta el último voto emitido, Trump y los republicanos, en su desesperación, han impugnado algunas de las elecciones estatales alegando “fraude” o exigiendo la suspensión del conteo, sobre todo porque el voto postal tiende a favorecer al candidato demócrata. Esta pretensión ha sido considerada sin fundamento y rechazada por diversas instancias judiciales, pero sigue latente y podría desencadenar un conflicto post electoral si los republicanos no logran convencer a su mercurial abanderado de aceptar su derrota.

Independientemente del resultado oficial definitivo, que podría demorar varias semanas, podemos adelantar algunas conclusiones:

  • Al igual que en la elección de 2016, volvieron a fallar las encuestas que daban por segura una victoria holgada de Biden.
  • Trump, a pesar del tono agresivo, racista y misógino de su campaña, sumado a su pésimo manejo de la pandemia del coronavirus, obtuvo una votación sorprendentemente elevada.
  • Aun perdiendo él las elecciones, es previsible que el populismo “trumpista” perdure, profundizando aún más la división interna de la sociedad estadounidense.
  • El voto hispano resultó no ser tan homogéneo y pro demócrata como se esperaba, sobre todo entre las comunidades cubana y venezolana de Florida, que votaron mayoritariamente por Trump.
  • Estados Unidos es hoy en día un país profundamente dividido y polarizado, por lo que, de ganar la presidencia, Biden enfrentará una labor titánica para unir a la nación y sanar las heridas producidas por los conflictos sociales y raciales exacerbados en estos últimos cuatro años.

Para México, un gobierno demócrata encabezado por Biden abriría un nuevo capítulo en la de por sí compleja relación bilateral con nuestro vecino y principal socio en el mundo. 

La diplomacia mexicana tendrá que tejer muy fino para contrarrestar los posibles efectos negativos de la parcialidad que mostró el gobierno durante la campaña en favor del candidato republicano. Por el bien de México, ojalá esté a la altura de este desafío.

#ReginaTeLoCuentaMejor