A cinco meses de la muerte de Talina Fernández, sus hijos Coco y Pato Levy sobrellevan la ausencia de su madre de la mejor manera. A pesar del dolor y vacío que dejó la Dama del buen decir, el hecho de poner en venta las pertenencias y artículos de su madre para compartir lo más preciado con el público, ha llenado de críticas a los hijos de Talina.
[the_ad id=»102809″]
Hijos de Talina Fernández comparten las cosas de su mamá al público
Quizá lo que poca gente observa es que a puerta cerrada, la muerte de Talina dejó algunas deudas que sus hijos deben desahogar de la mejor manera. Los gastos de manutención de casa de la conductora son altos. Por tal motivo, los hijos de Talina Fernández organizaron un primer bazar en octubre y el fin de semana pasado fue el segundo, de ahí que las críticas para los Levy no cesan.
En el bazar había discos, ropa, adornos, libros, cuadros y accesorios de todo tipo. El objetivo era juntar el dinero necesario y pagar el préstamo que Coco solicitó a un grupo de amigos para cubrir los gastos médicos de su hermano Pato, a quien le fue detectada una arritmia cardíaca. Para corregirla, Pato deberá entrar al quirófano en un futuro cercano y quizá son las cosas que los haters no ven por ahora.


Coco y Pato Levy responden a las críticas por bazar de Talina
Al ser cuestionados por las críticas en redes sociales por poner e ‘insistir’ en la venta de los artículos más preciados de su mamá, los hijos de Talina Fernández tienen una respuesta simple. «Que salgan a correr, que tengan algo más útil de hacer con su vida», contestó Pato a los reporteros que los acompañaron al bazar del sábado. Y es que los hijos de la conductora expresaron que esta venta también ha sido un proceso terapéutico para ellos. Tanto Coco como Pato están atravesando un duelo por la partida de su mamá. «Hay cosas que no corresponden con dos señores de 55 años que somos Pato y yo. Hay gente que se lleva cosas que le gustan, que son de mi mami y que usó. Es un proceso de sanación para nosotros«, confesó Coco Levy.


Con el paso del tiempo, sus sentimientos vuelven a su lugar y se reacomodan. El desapego ha sido de una manera sana, paulatina y honesta. «Cada vez nos da menos nostalgia, menos tristeza y cada vez sentimos más cosas buenas», admitió Coco. Por su parte, Pato agregó que la gente mal intencionada no tiene cabida en este momento de su vida. «La cantidad de hate que hay es inenarrable. Trato de no hacerles caso, de pronto me engancho y me dan ganas de responder unas buenas palabrotas pero pobrecitos. No tienen nada mejor que hacer. Que somos malos hijos por vender las cosas de mi mamá, que por qué no hacemos un museo… Ya nos estamos quedando con las cosas que a mí me importan de mi mamá», advirtió.
[the_ad id=»102810″]







