Hay diseñadores que presentan colecciones y luego está Simon Porte Jacquemus, quien crea universos enteros con un desfile.
Para Primavera/Verano 2026, el enfant prodige de la moda francesa volvió a donde todo comenzó: a la
sencillez, a la tierra, a la infancia.
Con “Le Paysan”, su más reciente colección, Jacquemus llevó a Versailles una oda al campo, desprovista de clichés y cargada de emoción.
Pero no fue el Versailles de los espejos ni el de las pelucas empolvadas. Fue uno más íntimo, solar, natural.
En la Orangerie, convertida en pasarela, los ventanales abiertos dejaban entrar la luz dorada del verano y el aroma de los cítricos, como si la Provenza hubiese sido invitada a desfilar.
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Una escena poética con acento rural
Todo comenzó con un niño el alter ego del diseñador que corrió por la pasarela hasta abrir una gran puerta de madera.
Detrás de ella, los modelos comenzaron a caminar como si brotaran de una memoria colectiva: mujeres y hombres con siluetas envolventes, textiles honestos y una sensualidad contenida que susurraba más de lo
que gritaba.
Las formas fueron precisas pero emocionales. Faldas que evocaban delantales reinterpretados en clave couture, blusas smock con volúmenes arquitectónicos y vestidos que fluían como el viento sobre un campo de trigo.
La paleta blancos tiza, negros intensos, marrones tierra y algún guiño dorado hablaba de pureza y
equilibrio.
Cada prenda parecía tener una historia, como si hubiese sido encontrada en un desván familiar y transformada en pieza de museo.
El trabajo textil fue, como siempre, impecable: lino crujiente, algodón tratado, cuero moldeado con delicadeza casi escultórica.
Un abrigo inspirado en el tradicional Callison dulce provenzal en forma de almendra— desató suspiros y flashes.
Porque eso es Jacquemus: convertir los detalles más personales en declaraciones globales.
















Jacquemus, entre invitados y musas del presente
En el front row, una mezcla impecable de sofisticación internacional y nueva realeza digital.
Tina Kunakey llevó el negro como sólo ella puede: con presencia, sin esfuerzo. Emma Roberts, romántica con tutu blanco y suéter gris. Matthew McConaughey y Camila Alves, una postal en blanco y camel.
Pero fue Alexandra Saint Mleux, la discreta musa de Charles Leclerc, quien capturó miradas con un vestido blanco minimalista, escote profundo en V y espalda al descubierto.
Una elegancia tranquila, sin excesos, pero con intención. Su look joyas doradas XL y clutch negro resumía todo el mensaje de la colección: lujo que se siente, no que se presume.






Moda que nace del corazón, no del artificio
“Le Paysan” no es solo una colección, es una declaración de amor al origen, a lo esencial, a la belleza de lo sencillo.
Jacquemus no mira hacia el futuro para encontrar inspiración; la busca en el olor del pan recién horneado, en los campos de lavanda al atardecer, en las manos que cosechan y también abrazan.
Porque al final, lo verdaderamente revolucionario es volver a la raíz. Y con esta colección, Jacquemus no solo lo hace: la convierte en arte.














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