El look que usó Kim Kardashian para la última edición de la Met Gala pasará a la historia por toda la controversia que hubo alrededor de él. El diseño le perteneció a Marilyn Monroe, quien lo usó por primera vez en 1962 para cantarle las mañanitas al entonces presidente de Estados Unidos, J. F. Kennedy.
La estrella de reality show recibió un sinfín de críticas debido a que para usar el vestido tuvo que bajar 7 kilos de peso en tres semanas, lo que condenaron como nada sano y desaconsejable. Ahora, la empresaria se pronuncia en contra de esos comentarios y se defiende.
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“Para mí fue como, ‘Está bien, Christian Bale puede hacerlo para un papel en una película y eso es aceptable’. Incluso Renée Zellweger ganó peso para un papel. Me da lo mismo», dijo la fundadora de Skims al New York Times en una historia publicada por el medio el miércoles.
Con su comentario respecto de Christian Bale, Kim se refirió a que el actor tuvo que perder 62 libras para inerpretar el rol principal en El Maquinista y después, tuvo que ganar 43 libras para The American Hustle.
Kim agregó que su objetivo jamás fue promover entre sus seguidores que bajaran de peso en tan poco tiempo como ella lo hizo. «No estaba diciendo, ‘Hola a todos, ¿por qué no pierden este peso en un corto período de tiempo?”, argumentó.
Kardashian insistió en que «no hizo nada poco saludable» para que le quedara el icónico vestido de Monroe.
“Simplemente no podría haber ido, lo cual no habría importado”, dijo cuando se le preguntó qué pasaría si no bajaba de peso. “Era importante para mí alcanzar ese objetivo”.
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