La periodista Tatiana Schlossberg, nieta de John F. Kennedy, reveló mediante un ensayo publicado en The New Yorker bajo el título «Una batalla con mi sangre», cómo fue que se enteró de que tenía cáncer, en específico leucemia mieloide aguda, batalla que ha librado desde 2024.
«Añado un nueva tragedia a la vida de nuestra familia, y no puedo hacer nada para evitarlo», así describe la hija de Caroline Kennedy y Edwin Schlossberg el drama que enfrenta a sus 35 años, luego de conocer que padece un cáncer terminal, mismo que le detectaron después de haberse convertido en madre por segunda vez el año pasado.
El miedo que la acompaña, y que impacta por su devastador panorama, es el que sus dos hijos, de 4 y casi 2 años, no la puedan recordar tras su final.
«Cuando te estás muriendo, al menos en mi limitada experiencia, empiezas a recordarlo todo», escribe Tatiana en su texto.
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Así descubrió Tatiana Schlossberg que padece un cáncer terminal: leucemia mieloide aguda
El devastador diagnóstico llegó tan solo horas después del nacimiento de su segunda hija, en mayo de 2024. Tatiana dio a luz en el hospital Columbia-Presbyterian de Nueva York.
La felicidad que conlleva la llegada de un hijo se vio ensombrecida cuando le fue detectado un elevado recuento de glóbulos blancos, 131 mil por microlitro frente a los 4 mil a 11 mil en rangos normales.
Aunque en un principio se pensaron dos posibilidades, algo relacionado con el parto o cáncer. Desgraciadamente, se confirmó la segunda: leucemia mieloide aguda con una mutación rara, conocida como Inversión 3, poco común en personas jóvenes.
«No podía creer que estuvieran hablando de mí», relató la periodista ambiental.
Schlossberg cuenta que un día anterior a su parto había nadado una milla y que solía correr entre ocho y dieciséis kilómetros por Central Park.
«No estaba enferma. No me sentía mal. De hecho, era una de las personas más sanas que conocía».
A partir de ahí comenzó una lucha feroz que la llevó a someterse a tratamientos como quimioterapia, dos trasplantes de médula ósea y varios ensayos clínicos.
Desgraciadamente, nada ha funcionado. Hubo remisiones, recaídas, infecciones, como una variante del virus Epstein-Barr, que casi la llevaron a cuidados intensivos, hemorragias posparto y secuelas que la obligaron a aprender nuevamente a caminar.
Su médico le ha dicho que «podría mantenerme con vida durante un año, quizás».
Su familia ha sido clave en su lucha contra la leucemia
En su ensayo, publicado el sábado pasado en The New Yorker y que ha conmocionado a la opinión pública estadounidense, describe el papel fundamental que han realizado su esposo, padres, hermanos y equipo médico.
«Cuando regresé a casa, tenía que ir casi a diario a consultas externas; pasé semanas sin poder cargar a mis hijos».
Su marido George Moran llegó a dormir en el suelo del hospital y lidiar con seguros y médicos. Sus padres, Caroline Kennedy y Edwin Schlossberg, se hicieron cargo de sus hijos.
Sus hermanos, Jack y Rose, permanecieron a su lado intentando disimular su dolor para protegerla, describe.
También le dedicó unas palabras a las enfermeras que han estado acompañándola en su sinuoso tratamiento.
«Nunca he conocido a un grupo de personas más competentes, más llenas de gracia y empatía. Las enfermeras deberían tomar el relevo».
El mayor temor de Tatiana es que sus hijos no la recuerden
Schlossberg escribió sobre su miedo a que su hija, de poco más de año y medio, y su hijo Edwin, de cuatro años, no la recuerden.
«No sé quién cree realmente que soy».
El texto finaliza con una imagen de su resistencia: la de sus hijos llenando su memoria de estampas que desea atesorar el tiempo que pueda.
Su hijo tratando de pronunciar «Ana Karenina». Su hija caminando por su casa con botas amarillas y un collar de perlas falsas.
«Intento estar con ellos ahora. Seguiré intentando recordar».
Su ensayo fue publicado en el 62 aniversario del asesinato de su abuelo, John F. Kennedy, el pasado 22 de noviembre.
Tatiana Schlossberg criticó a su primo, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos
En su lucha por vivir, Schlossberg dijo que las políticas que impulsa su primo, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos bajo la administración Trump, podrían perjudicar a pacientes con cáncer como ella.
«Conforme pasaba más y más tiempo de vida bajo el cuidado de médicos, enfermeras e investigadores que se esfuerzan por mejorar la vida de los demás, pude ver cómo Bobby recortó casi 500 mil millones de dólares para la investigación en vacunas de ARNm, tecnología que podría usarse contra ciertos tipos de cáncer», escribió en el ensayo.
«El sistema del que dependo se ha vuelto inestable».
La llamada ‘maldición de los Kennedy’ vuelve a tocar a uno de sus miembros
Con esta lamentable noticia del cáncer terminal de la nieta del expresidente John F. Kennedy, no queda duda que la dinastía Kennedy vuelve a padecer una tragedia.
En una realidad en la que parece que las desgracias se repiten de una manera cruel para los Kennedy con accidentes, asesinatos y más desafortunados sucesos, el de Tatiana, hija de Caroline Kennedy, impacta por su cruda realidad.
El infortunio o llamada «maldición de la familia Kennedy» los ha perseguido por décadas.
Este trágico destino ha tocado principalmente a los descendientes del empresario Joseph P. Kennedy Sr., padre del exmandatario estadounidense.
El inicio de las tragedias de los Kennedy
La primera desgracia en la familia Kennedy se remonta a 1944, cuando Joseph P. Kennedy Jr., de 29 años, hijo mayor del matrimonio Kennedy, muere cuando su bombardero naval cargado de explosivos estalla durante una misión en la Segunda Guerra Mundial.
A los 28 años, en 1948, Kathleen Kennedy, la hija de Joe y Rose Kennedy, fallece en un accidente aéreo en Francia.
En 1963, el presidente John F. Kennedy, con 46 años, fue asesinado mientras viajaba en un coche en Dallas, el 22 de noviembre.
A esta tragedia se suma la de la muerte de su hijo prematuro, Patrick Bouvier Kennedy, que murió 39 horas después de nacer, en 1963.
Cinco años después del asesinato de John F. Kennedy, su hermano Robert «Bobby» Kennedy fue asesinado en el Hotel Ambassador de Los Ángeles después de ganar las primarias presidenciales de California.
Su muerte no sería la única de su núcleo familiar, pues dos de sus hijos perderían la vida en los años posteriores: David muere en 1984, con 28 años por una sobredosis de drogas; mientras que su hijo Michael, en 1997, con 39 años, tras un accidente de esquí en Aspen, Colorado, describe una nota de ¡Hola!
En 1999, John F. Kennedy Jr., de 38 años, y su esposa Carolyn Bessette murieron cuando viajaban en una avioneta que él pilotaba y que se estrelló en el Atlántico frente a la costa de Martha’s Vineyard.
Más casos de la llamada ‘maldición de los Kennedy’
En 1969, el senador Ted Kennedy se salió de un puente en la isla de Chappaquiddick, Massachusetts. Aunque él sobrevivió, su asistente Mary Jo Kopechne, de 28 años, fue hallada sin vida en el coche sumergido.
Su hija Kara sufrió un colapso y murió en 2011, a los 51 años, de un ataque al corazón mientras hacía ejercicio en un gimnasio de Washington D. C.
En 2012, la mujer de Robert F. Kennedy Jr., Mary Richardson Kennedy, se quitó la vida, a los 52 años, en su casa de Bedford, Nueva York, en medio de una batalla por el divorcio.
Saoirse Kennedy Hill, nieta de Robert, hermano de John F. Kennedy, fallece a los 22 años por una sobredosis accidental en la residencia familiar de Hyannis Port, Massachusetts, en 2019.
Un año después, Maeve Kennedy Townsend McKean, de 40 años, y su hijo Gideon, de 8, murieron ahogados en un accidente de canoa en la bahía de Chesapeake.
Ahora, de manera casi cíclica y cruel, Tatiana Schlossberg, a sus 35 años, y en plenitud de la vida, es la última que aparece en el listado de una de las familias más famosas, queridas, polémicas y emblemáticas de Estados Unidos.
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