Después de nueve años juntos, Adriana Abascal y el empresario francés Emmanuel Schreder toman caminos separados. Manteniendo la frente en alto, la exmodelo veracruzana ha puesto buena cara a este nuevo ‘bache’ personal en su vida refugiándose en sus hijos y su trabajo.
Según la información publicada por la revista Hola!, el empresario abandonó el domicilio familiar que compartía con Abascal en París a mediados de enero. Aunque Adriana y Emmanuel están en la mejor disposición para afrontar esta situación de la mejor manera, su separación es inminente. Mientras tanto, la también empresaria permanecerá en su casa ubicada en la Avenue Foch, con sus hijos Diego, de 18 años, y Jimena, de 14, y su madre, Nieves. Su hija mayor, Paulina, de 20, estudia en la Universidad de Berkeley. Respecto al paradero de Schreder, se sabe que se mudó a un departamento cerca de su antigua casa y de su oficina.


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Adriana Abascal, de 51 años, había guardado muy bien ‘el secreto’ de esta crisis matrimonial. Y es que la pareja recibió el Año Nuevo en la Riviera Maya en compañía de los hijos de Adriana. Nadie hubiera imaginado que las cosas andaban mal entre ellos.




Por si fuera poco, hace apenas unos días apareció con muy buen semblante a los desfiles de la Semana de la Moda en París; y además, está más ocupada que nunca con la producción de sus zapatos Skorpios, que adquirieron fama tras su estreno en la serie ‘Emily in Paris’. La exmodelo viaja constantemente a Padua, localidad cercana a Venecia, en donde diseña y fabrica sus famosas botas y zapatos de lujo.
Sus hijos han sido pieza fundamental para el ánimo de Adriana en estos días. Su hija Jimena ha estado pegada a ella tanto en casa como en el terreno profesional. Y aunque todavía se desconoce si la pareja ya inició los trámites de divorcio, se sabe que están dispuestos a tomar la mejor decisión para ambos de la manera más cordial.


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Adriana Abascal y Emmanuel Schreder se conocieron en 2012 y el flechazo fue inmediato. El 29 de junio de 2013, la pareja contrajo matrimonio en una ceremonia campestre que se llevó a cabo en Ibiza. La relación prosperó de inmediato porque los hijos de Abascal, en ese entonces muy pequeños, se llevaron de maravilla con la nueva pareja de su madre. De hecho, los tres hijos de Adriana lo consideran un segundo padre. Cabe mencionar que los tres son producto de la relación que Abascal tuvo con el empresario español Juan Villalonga, con quien estuvo casada nueve años.







