El príncipe Alberto ya no sabe qué más decir a la prensa sobre la estancia de su esposa, la princesa Charlène, en Sudáfrica. Mucho menos ha sido claro con la salud de la exnadadora.
Recordemos que Charlène viajó en mayo a su ciudad natal para realizar algunas campañas. La princesa dejó Mónaco con algunos problemas de salud, en particular se trata de una fuerte infección en oído, garganta y nariz que le impidió estar de vuelta en casa porque no podía viajar.
En Sudáfrica se sometió a una cirugía en agosto pasado y en septiembre sufrió un desmayo que la llevó al hospital. Sobre este último acontecimiento no se supo más, ni el por qué, ni si pasó a mayores. En agosto, cuando Alberto viajó con sus hijos Jacques y Gabriella a Sudáfrica para visitar a Charlène, regresó a Mónaco sumamente optimista asegurando que ella estaría de vuelta en octubre. Sin embargo, han pesado más los rumores sobre una crisis matrimonial, un divorcio inminente de los príncipes y un hermetismo irreal sobre la salud de la princesa porque nadie sabe la verdad.


Una vez más, Alberto salió a dar la cara en una entrevista radiofónica. «Todavía está en Sudáfrica pero volverá muy pronto. Tenemos que hablar con los médicos en unos días. Ella está mejor, pero también fue complicado porque tuvo distintos problemas que afectaron su salud», aseguró su majestad, de 63 años.
¿Qué tiene Charlène en realidad?
Charlène, de 43 años, se manifestó hace unos días en su cuenta de Instagram. Si bien lucía una sonrisa, su rostro se veía ligeramente desmejorado.
El mes pasado, el príncipe Alberto afirmó a la revista People que su esposa regresaría a Mónaco a finales de octubre aunque dependía de lo que dijeran sus médicos. «Estoy seguro de que podemos acortar un poco ese período de tiempo», aseguró en su momento.
Una vez más, la incertidumbre rodea al principado de Mónaco. Si bien es cierto que el príncipe Alberto II ha estado al pendiente de su esposa, las especulaciones son demasiadas. Nadie sabe en realidad, si hay algo mucho más fuerte detrás de las recaídas y de esa fuerte infección que afectaron la salud de la princesa que todavía no quieran dar a conocer de manera pública.







