Entre las tristes noticias que nos rodean estos días, algo bueno sale al final, México vive un momento histórico tras el asesinato de dos perros rescatistas, Athos y Tango, quienes formaban parte del equipo de rescate de la Cruz Roja, del estado de Querétaro, a quienes trágicamente envenenaron, en junio de 2021.
Por primera vez un caso de maltrato animal en México, no quedará impune. El asesino ha sido declarado como responsable, y se enfrentó a un juicio, el cual concluyó el pasado lunes, por el delito de crueldad animal.
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Los perros rescatistas Athos y Tango lograron un gran avance en México
La lamentable muerte de Athos y Tango trae grandes logros para el país, al ser una condena histórica de 10 años, por maltrato animal. Athos y Tango eran dos grandes almas que ayudaron al equipo de rescate de la Cruz Roja de Querétaro en varios siniestros. Estaban bajo el cuidado de su entrenador Édgar Muñoz, con quien vivían en su domicilio.
Athos era de raza Border Collie, entrenado para buscar a personas desaparecidas. En el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en CDMX localizó a siete víctimas entre los escombros. También participó en la búsqueda de sobrevivientes de la erupción de un volcán en Guatemala en 2018.
Tango, de raza Yorkshire, estaba adiestrado para el apoyo psicológico de niños con trastornos de ansiedad, estrés postraumático y síndrome de Down.


¿Quién es el culpable de su muerte?
El 13 de junio de 2021, un hombre, identificado como Benjamín «N», de 60 años, arrojó salchichas envenenadas a la calle en la que solían caminar los perros. Anteriormente había amenazado a Muñoz porque le disgustaba la presencia de los perros en la calle que compartían como vecinos.
Tres perros se comieron las salchichas, Athos y Tango fallecieron, mientras que Balam, un hijo de Athos, fue hospitalizado y logró salvarse.
«El señor salió y dejó las salchichas tiradas y preparadas. Usó una combinación de venenos para asegurar que murieran más rápido», explicó Muñoz.


El día de ayer martes 23 de agosto, un año más tarde, Benjamín fue acusado de crueldad animal, un delito por el que comúnmente las partes involucradas llegan a un acuerdo reparatorio y casi nunca terminan en un juicio. Sin embargo gracias a este caso, México hace historia.
Benjamín fue condenado a 10 años cárcel, sin derecho a fianza, y a pagar una multa de casi 2.5 millones de pesos por reparación del daño.
Lamentamos mucho la muerte de los pequeños rescatistas que lo único que hicieron fue aportar bien en el mundo y no merecían un final así. Pero a la vez estamos muy contentas del gran logro que se ha conseguido a través de este caso, en el que cada vez se hará más justicia por los animales que no tienen voz, y el que se logre concientizar a la gente sobre el valor de la vida de los animales. Una persona que no tiene respeto por los animales, no tiene respeto por la vida. Y merece ser castigada.
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