Lila Grace Moss apenas tiene 18 años y ya sabe la responsabilidad que implica estar en una pasarela. De hecho, aprendió de la mejor, su madre Kate Moss.
Hace poco apareció como toda una experta en la Semana de la Moda de Londres en el desfile de Richard Quinn y modelando looks de Miu Miu. Esta vez, en la Fashion Week de Milán hizo lo propio para la fusión provocada por las firmas Versace y Fendi en un desfile bautizado como ‘Fendace’. Su porte, carisma y personalidad acapararon las miradas de los presentes, pero la joven recibió una fuerte ovación por otra razón.
En principio, Lila Grace desfiló junto a su madre. La joven apareció con un body blanco con dorado, escote cerrado con un broche, muy al estilo de la marca; su chaqueta con ribetes dorados y print que tenía toda el sello Versace.


Por su parte, Kate llevaba un vestido ajustado negro cubierto con un kimono oscuro con estampados ostentosos de Versace.


¡La salud de Lila Grace es primero!
Los presentes no esperaban esta participación especial de madre e hija, pero la ovación mayor fue para Lila Grace. ¿Por qué? Pues porque la hija de Kate Moss desfiló con mucha naturalidad con su bomba de insulina. La joven padece diabetes tipo 1 y siempre trae este dispositivo electrónico que le administra de forma continua dicha sustancia y la trae pegada a su muslo izquierdo. ¡Vaya ejemplo!
Los seguidores tanto de Kate como de Lila Grace se deshicieron en halagos hacia la joven modelo cuya carrera va en ascenso. Sin duda, la hija de Moss rompió todas las barreras de las pasarelas con todo el estilo que adoptó de su madre.
Este tipo de acciones son el reflejo de una versión sumamente aproximada a lo que es el mundo real y no de un mundo ficticio como se cree, a veces, del modelaje. ¡Bien por ella!
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