Mauricio Ochmann es un actor con una larga trayectoria artística. Se ha ganado a pulso su lugar como uno de los artistas más exitosos a nivel nacional e internacional. Este logro ha sido mérito propio porque, él mejor que nadie, sabe lo difícil que ha sido alcanzar sus metas controlando su estado emocional.
Mauricio, de 43 años, vivió una infancia y una adolescencia sumamente complicadas. Los estragos de estos complicados episodios de su vida le pasaron factura y, por fortuna, pudo salir adelante. ¿De qué forma? Con la valentía que solo una persona responsable puede hacerlo: pidiendo ayuda.
En entrevista con la periodista Mara Patricia Castañeda, el actor de la serie El Chema habló sin tapujos de lo difícil que fue encontrar su propia identidad cuando era solo un niño. Y es que la confusión comenzó desde el momento en que nace y lo dan en adopción. «Mi madre biológica me da en adopción a una pareja de mexicanos que vivía allá (Washington, D.C.). Ellos se divorcian cuando yo tenía como año y medio y mi mamá me trae a México. Crezco entre Querétaro y Celaya», relató Ochmann.


A los 16 se muda a la CDMX y pasó por otro proceso de adopción cuando su madre adoptiva vuelve a casarse con otro hombre. Para entonces, Mauricio tenía casi cinco años de edad y es gracias a ese hombre que adopta el apellido Ochmann. «A los 11 se legalizó mi apellido. A mi primer papá adoptivo lo dejé de ver cuando estaba muy chiquito. Primero era ‘Sánchez’ y luego fui ‘Ochmann'». Por supuesto esta confusión de apellidos le trajo problemas escolares. Fue víctima de burlas por parte de sus compañeros y maestros, pero fue finalmente gracias a la directora que pudo ‘librar’ esa batalla para usar el apellido que más le gusta.
La relación con su primer padre adoptivo continúa después de que se dejaron de ver por muchos años. Sin embargo, esa confusión de identidad provocó fuertes estragos que desencadenaron su alcoholismo. «La infancia y la adolescencia estuvieron difíciles. Había muchos esqueletos y fantasmas adentro. Como a los ocho años se me cruzó una cerveza y para todo ese mundo interior que estaba viviendo fue como ‘de perlas’ porque como que amortiguaba el dolor interior», confesó el actor de la cinta Ahí te encargo.
El problema fue tan grave que no dudó en pedir ayuda. «Tuve que levantar la mano y pedir ayuda porque estaba en un camino de excesos y de una muerte lenta inconsciente. Algo dentro me decía: ‘Este no eres tú, esto no es por aquí’. Pero me duró hasta los 28 años. Fue una adolescencia tardía y fue entonces cuando levanté la mano y pedía ayuda. Me fui y me interné a una clínica», reveló a la periodista.


Por fortuna, Mauricio Ochmann ha tenido tiempo suficiente para sanar sus heridas y, sobre todo, encontrarse a sí mismo. El actor confesó que gracias a las terapias que ha tomado a lo largo de su vida, ha podido encontrar su propia identidad y conocerse mucho mejor. Sobre todo porque quiere ser un padre responsable y ayudar a sus hijas a no cometer los mismos errores que él. «Por supuesto que he hablado de esas cosas con ella», haciendo referencia a Lorenza, su hija mayor. «Mi hija sabe perfectamente quién es su papá. Mi intención con ella es tener una relación honesta y gracias a la terapia entendí que como papás debemos aprender a decirles las cosas a cierta edad. Cuidando sus procesos», relató Mauricio.
Y es que el actor tiene claro que para lograr una mejor relación con sus hijas, la confianza es la base y es justo eso lo que desea transmitirles a ambas. Recordemos que Mauricio también es padre de Kailani, producto de su matrimonio con Aislinn Derbez.
El hablar abiertamente de sus problemas tras haberlos ‘sanado’ sin duda le ayudará a tener una mejor comunicación con ambas y la responsabilidad para saberlas guiar a pesar de no compartir el mismo techo que ellas.
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