Nicole Kidman está en su mejor momento. Últimamente la hemos visto en proyectos que demuestran su versatilidad como actriz. Entre sus últimos trabajos está la cinta The Prom, para Netflix, así como las series The Undoing, para HBO, y la más reciente Nine Perfect Strangers que está disponible en Amazon Prime Video.


La actriz, de 54 años, es de las más solicitadas en Hollywood. Forma parte de una exclusiva comunidad en la que casi siempre, sus proyectos son un éxito. Pero parte de su éxito se debe a lo bien que aprendió a manejar a la prensa y cómo marcar una delgada línea entre su vida personal y la profesional.
Nicole saltó a la fama por su trabajo, pero su matrimonio con Tom Cruise la empujó hacia la cima. En 1990, era eso: esposa de uno de los actores mejor pagados de la industria cinematográfica, con una carrera que apenas despegaba pero no había duda que tenía un futuro prometedor. Fueron diez años junto a él y dos hijos en común: Isabella y Connor, ambos adoptados. En ese entonces, Kidman era muy joven e ‘inexperta’ como para manejar su vida personal frente a la prensa como toda una profesional. Así lo declaró en su más reciente entrevista para la revista Harper’s Bazaar. «Yo era joven. Eso era lo que podía ofrecer», admitió entre risas.
En 2001, Tom solicitó el divorcio alegando ‘diferencias irreconciliables’, algo que desequilibró a Nicole Kidman. «Nuestra vida juntos era perfecta. Me llevó mucho tiempo recuperarme, fue un shock. Era una gran relación pero seguimos nuestro curso. Estaba realmente dañada y no sabía si iba a poder volver a pasar por lo mismo», explicó la actriz de Big Little Lies. «Era tan joven cuando me casé que ahora miro hacia atrás y me digo: ‘¿¡Qué!?’. Mira a Taylor Swift… ¿Cuántos años tiene? 26. Y yo a los 27 tenía dos hijos y llevaba cuatro años de casada. Pero estaba segura de que eso era lo que quería», advirtió la australiana.


Por si fuera poco, Nicole tuvo que aprender de manera ‘rápida’ a lidiar con la prensa. Su matrimonio era el foco constante de los paparazzi o los reporteros cada que estos tenían una oportunidad de tener cerca a la pareja del momento. Nicole y Tom vivieron un frenesí mediático durante el tiempo que estuvieron juntos. Kidman se cuestiona si en ese entonces fue lo suficientemente sincera con los medios de comunicación. «Creo que se los puse en bandeja», exclamó durante su entrevista. «Tal vez me he vuelto un poco más cautelosa, pero siempre trato de ser lo más abierta posible. Simplemente prefiero vivir la vida así».


Nicole también admitió que esta experiencia con su primer matrimonio le ayudó a crecer y entender que su profesión tendría este tipo de consecuencias. «Me han herido, pero al mismo tiempo, prefiero mantener un enfoque cálido en lugar de permanecer encerrada». Sin embargo, tras esa decepción amorosa y la triste experiencia en el matrimonio, Nicole estaba dispuesta, sin saberlo, a una nueva oportunidad. «Mi marido, Keith Urban, dice que cuando me conoció, me preguntó: ‘¿Cómo está tu corazón?’ Y parece que le respondí: ‘Abierto'», confesó la actriz. Y el resto es historia.


Nicole y Keith se casaron en 2006 y tienen dos hijas: Rose y Faith Margaret. La actriz encontró en el intérprete de country a un cómplice para la vida con quien vive feliz y encantada entre Australia y Nasville. Para lograr esa estabilidad, Nicole Kidman admite que los ‘golpes’ de la vida han sido necesarios y que hoy puede disfrutar su trabajo, la familia y su propia tranquilidad interior.
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