París, en pleno invierno, tiene una forma muy particular de brillar y este año, Le Bal des Débutantes 2025 (Baile de Debutantes) llevó esa sensación a otro nivel. Uno de los eventos más glamurosos del mundo se realizó con gran éxito la noche del sábado 29 de noviembre en la capital de Francia.
El Hotel Shangri-La se transformó en un microcosmos donde convergieron apellidos históricos, herederas cosmopolitas, estudiantes sobresalientes y futuras figuras de la moda y el entretenimiento. Un evento discreto para el público, pero legendario para quienes pisan su pista de baile.
Tal y como dicta la tradición, el legendario baile introdujo en sociedad a algunas jóvenes descendientes de aristócratas, miembros de la realeza, diseñadores, magnates y estudiantes brillantes que portaron para tan especial ocasión vestidos de Alta Costura, joyería y estilismo digno de un cuento.
Pero, a diferencia de otros años, esta edición no destacó solo por los vestidos o las casas de moda involucradas, sino por el carácter de sus debutantes. Más globales, más cultas, más conectadas entre sí. Un retrato claro de cómo luce hoy la élite internacional.
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Los momentos clave de Le Bal des Débutantes 2025
La selección de jóvenes, hijas de personalidades destacadas del mundo de la aristocracia, la realeza y el arte, brilló con 19 debutantes, que portaron diseños de Alta Costura acompañados de joyas de lujo.
Las jóvenes bailaron el vals junto a sus padres y con sus cavaliers o caballeros, acompañados por una banda en vivo.
«El Baile se prolongó hasta altas horas de la noche, momento en que los tacones y las tiaras fueron sustituidos por tenis para una mayor comodidad en la legendaria gala», relata Vogue.
Ellas fueron las protagonistas
Carolina Lansing: tradición fashion con visión del futuro
La presencia más comentada desde el primer ensayo fue la de Carolina Lansing, nieta de Carolina Herrera. Lejos de imitar la estética clásica de su abuela, Carolina optó por reinterpretarla: un vestido en blanco y negro con lunares con juego de volúmenes, contrastes y elegancia juvenil diseñado en colaboración con Wes Gordon, director creativo de la firma.
Su entrada con su hermano Magnus marcó el tono de la noche: sobria, emotiva, impecable.
«Acabamos rindiendo homenaje a la primera colección sobre la pasarela de mi abuela», dijo Carolina a Vogue.
«Esa colección tenía muchos lunares, así que decidimos hacerla en blanco y negro, con cintura baja y volantes, y un gran lazo porque nos parecía muy Carolina».
Eulalia de Orleans-Borbón: la princesa del siglo XXI
Ahijada del rey Juan Carlos e hija del empresario Álvaro de Orleans-Borbón, Eulalia es una famosa influencer.
A sus 19 años habla seis idiomas y estudia Economía y Finanzas en St Andrews. Para Le Bal lució un vestido de Alta Costura del diseñador libanés Tony Ward, un modelo fluido, luminoso y con un aire táctil casi líquido reforzó esa mezcla entre nobleza y modernidad que define a su generación.
Llegó a la cita con Albert Windsor, nieto del duque de Kent.
Lady Araminta Spencer-Churchill: elegancia británica sin esfuerzo
Si alguna debutante encarnó la estética aristocrática inglesa, fue la hija del duque de Marlborough y bisnieta política de la reina Isabel II gracias a su tía-abuela Lady Rosemary. Deportista, reservada y con una presencia magnética, eligió un diseño depurado de Armani Privé, perfecto para su porte ecuestre. Su estilo no busca deslumbrar, sino transmitir linaje sin ostentación. Y lo consigue.
Con 18 años sueña con llegar a los Juegos Olímpicos mientras completa sus estudios en Oxford Brookes.
Para su debut en París llegó de la mano del barón Nicholas von Perfall.
Isabelle d’Orléans: descendiente de la realeza francesa
Bisnieta de Henri d’Orléans, conde de París, y la menor de los hijos del duque y la duquesa de Chartres. Estudia Administración de Empresas en ESCP Londres.
Para Le Bal, optó por un diseño de Antonio Grimaldi y fue acompañada por Constantin d’Orléans, familiar y cavalier experimentado tras haber llevado a Peyton Spaht el año pasado.
Gabrielle Janssens de Balkany: herencia italiana, sensibilidad global
Con ascendencia real italiana y educación entre tres continentes, la hija de Olivier Janssens y Elisabeth de Balkany encarna el concepto de “aristocracia globalizada”. Estudia organización de eventos.
Para la ocasión, eligió un diseño romántico de Luisa Beccaria, con movimiento y frescura. Su presencia fue como una bocanada de aire mediterráneo en un salón parisino. Fue acompañada por su hermano Thomas.
Almudena Dailly de Orléans: memoria familiar en clave couture
El momento nostálgico lo dio la hija de Pierre-Louis Dailly y la princesa Adelaida de Orléans, y ahijada del rey Juan Carlos, eligió un vestido palabra de honor y corte princesa Christian Dior en color marrón, un guiño directo a la familia. En un evento donde la moda habla, ella eligió que su look contara una historia de generaciones.
Estudió marketing, vive en Madrid y asistió a Le Bal con su hermano Diego.
Bronwyn Golden Vance: Hollywood en clave couture
Los reflectores cambiaron de dirección cuando apareció la hija de los actores Angela Bassett y Courtney B. Vance. Una mujer multifacética, pues demás de estudiar cine en Harvard es jugadora de lacrosse, pianista, rapera y activista.
Bronwyn Golden Vance no necesitó extravagancia para destacar: un vestido etéreo de Stéphane Rolland y una energía serena la convirtieron en una de las más fotografiadas. Abrió el tradicional vals con su padre y confirmó que Hollywood sabe ser clásico cuando quiere.
Fue acompañada por su hermano mellizo, Slater.
«Creo que Le Bal consiste en estar en un espacio con mujeres de éxito de todo el mundo que rondan mi edad. Es muy raro poder compartir una noche tan bonita con jóvenes triunfadoras que poco a poco van alcanzando la edad adulta», contó a Vogue.
Ruby Kemper: un toque de rebeldía americana
La nieta de un mito de Hollywood, Ruby Kemper -antiguo dueño de MGM Studios-, fue una sorpresa encantadora. Lejos del dramatismo clásico, apareció en un vestido rosado moderno de Chrome Hearts, una elección que la separó del protocolo sin romperlo. Una debutante para quien la tradición es un punto de partida, no un límite.
Ruby estudia gestión hotelera y acudió acompañada por el esquiador británico Gabriel Gledhill. Su hermana, Tess, debutó en 2016.
Eugénie de Hohenzollern: la mirada de una futura diseñadora
Entre las jóvenes con ambiciones creativas, la hija del príncipe Albert y la princesa Natalia destacó naturalmente. Estudia moda en el Instituto Marangoni de París y su afinidad estética se notó al optar por una silueta construida con precisión por Édouard Vermeulen, perfecta para alguien que entiende la confección desde adentro.
Fue acompañada del conde Ascanio di Carpegna Brivio.
Josephine Haas: teatralidad, estructura y poder visual
Hija del abogado Sebastián Haas y de Claire-Sophie, directora de comunicación de Rexel. Estudia en IE University en Madrid.
Su elección de vestido fue la más dramática, pues se decantó por Guo Pei, maestra del volumen y la arquitectura textil. Una apuesta arriesgada que se robó miradas y marcó uno de los contrastes más potentes de la noche.
Acudió con el conde Brando Leonardo Borletti Dell’Acqua en un diseño de Guo Pei.
Eliza Lindroth: vanguardia entre salones históricos
Es hija de la diseñadora de interiores Amanda Lindroth y del promotor inmobiliario Orjan Lindrot. Estudia en la Universidad Americana de París.
Su vestido en lentejuelas de color blanco hueso, propuesta de Rick Owens, sobresalió por desafiar todo lo convencional: líneas escultóricas, textura, luz. La prueba viviente de que Le Bal no es solo tradición, sino también un laboratorio donde la moda evoluciona.
Fue acompañada de su caballero Antonius Meijer.
Sarah Bae
Hija de la escritora Janice Lee y del magnate ejecutivo Joseph Bae presumió un vestido de tul plateado de Oscar de la Renta cubierto de una cascada de lentejuelas en forma de flor.
Su caballero acompañante fue su hermano James Bae.
Jillian Chan
Hija del director chino-tailandés Peter Chan y de la actriz Sandra Ng, lució una brillante creación de Georges Hobeika.
Actualmente estudia interpretación en la University of Southern California. Acudió con el aristócrata griego Nikolas Manos.
Ella Wadia
Tataranieta de Muhammad Ali Jinnah, el fundador de Pakistán. Es hija de Jehangir Wadia, ejecutivo del conglomerado Wadia Group, y Celina, quien dirige la firma C Femme.
Lució un vestido de Elie Saab.
Alexandra Moxey
Hija de Patrick Moxey, fundador de Ultra Records y de los festivales y sellos que han marcado la escena electrónica. Estudia Historia Latinoamericana y Derecho en la Universidad de Chicago.
Isabelle von Perfall
Hija del barón Alexander von Perfall y de Ashley, procedente de una familia de diplomáticos, Isabelle es pianista y cantante. Además Antropología Social e Historia del Arte en St Andrews.
Para su debut vistió un diseño de Monique Lhuillier. Su hermano Felix fue su acompañante.
Eirini Zarifi
Heredera griega y estudiante de Psicología en Royal Holloway. Su padre, George Leon Zarifi, procede de una prestigiosa familia bancaria de Constantinopla; su madre, Anna-Krystyna, pertenece a una de las sagas navieras más antiguas de Grecia.
Para Le Bal ha elegido a la diseñadora británica Deborah Milner y ha sido acompañada por Gabriel de Kergorlay.
Alice Wang
Hija de Chuanfu Wang, fundador de BYD, gigante tecnológico y automotriz, y de Stella Li, CEO de BYD Americas. Estudia Artes Visuales dentro de su carrera de Psicología en Columbia University
Ha vestido un diseño de Vera Wang y ha sido escoltada por el barón Heinrich von Frankenstein.
Reagan Sacks
Hija de David Sacks, figura clave en Silicon Valley, y de Jacqueline, creadora de la firma Saint Haven y miembro de la junta del California Pacific Medical Center.
Acudió a Le Bal vestida de Schiaparelli Alta Costura, acompañada por el heredero farmacéutico Jason Schwarz.
Le Bal: un baile histórico y benéfico
Fundado en 1957 e impulsado desde 1997 por Ophélie Renouard, el Baile de Debutantes, que se remonta al siglo XVIII, es una pasarela histórica donde debutantes de 16 a 22 años, cada una acompañada de un cavalier, se presentan vestidas por grandes casas de moda en un ambiente de pompa y aires reales.
Le Bal es también un evento benéfico de alto nivel.
En esta edición los fondos recaudados se destinaron al Hospital Infantil María Fareri de Nueva York, un referente en la investigación del cáncer infantil, y a la Asociación para la Investigación de Cardiología del Hospital Necker-Enfants Malades de París, el mayor centro europeo para el tratamiento de cardiopatías en niños.
Más allá de los vestidos, Le Bal 2025 dejó claro que el poder de este evento no está en su antigüedad, sino en su capacidad de adaptarse. Las debutantes llegaron con backgrounds académicos sólidos, mentalidad global y una naturalidad para moverse entre TikTok y la Haute Couture.
La velada cerró entre valses, sneakers para descansar los pies y conversaciones en múltiples idiomas. Un recordatorio de que, incluso en sus rituales más clásicos, la élite del siglo XXI ya no se parece a la de hace veinte años.
Le Bal sigue siendo un símbolo. Pero ahora, es uno que las nuevas generaciones están reescribiendo a su manera.
Escrito por Juan Carlos Gamboa y Daniela Barriga
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