Por Federico Garza-Bueron
Phillip…
La muerte del príncipe Felipe, duque de Edimburgo del Reino Unido que no me encuentro tan consternado. Desde el “servicio a una Nación…” de Kennedy, no había estado tan ofuscado y con profundos conflictos emocionales.


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Nunca le conocí, pero fue un cónyuge. El Cónyuge. Nadie antes o después de él. ÉL. Felipe determinó una vida y una familia. Sus hijos llevan coronas y sus nietos se rebelan en la prensa global. Who cares?!? (We all should.)


Una monarca, como cabeza de Estado representa los intereses y las vidas de sus ciudadanos – súbditos, en este caso – sus anhelos, esperanzas y bienestar, por el que pagan impuestos. Cuando Juan Sin Tierra firmó la Carta Magna en 1215 y desde entonces, sus sucesores han estado allí de manera perenne y consistente, sin contar la Guerra de las Rosas en el siglo XV, pero anyway.
Creo que nadie le ha preguntado a una Jefa de Estado:
¿Qué tan difícil es su oficio?
Todos asumimos que por los palacios, el arte y no cargar con dinero, su vida es privilegio montado en lujo y con un glasse de opulencia. Pero la verdad es que los palacios muchas veces apestan y tienen corrientes de aire gélidas. Por ejemplo hace 200 años, los jardines de Versalles apestaban a cloaca desbordada. Tu servicio de seguridad son lo más chismoso del mundo y no importa que seas la figura más trascendente de tu pueblo en el siglo 20, estás en la mira 24 horas del día, 365 días del año.


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Siento un profundo respeto por esta mujer, S.M. Elizabeth II, que ha tenido la valentía para sostenerse y representar a varios pueblos en un escenario mundial por más de 50 años. Como contrapunto, desprecio a Benedicto XVI de Alemania (aunque por un lado lo admiro por humildad y decir “puedo”). ¿Está bien que una muchachita inglesa en sus 20’s tuviera MÁS agallas que un alemán en sus 70’s para enfrentar al mundo? Pero porque cada uno y todos necesitan aire, ánimo y una zona de seguridad, ¿Qué pasa cuando un hombre que aprendió a vivir en la sombra de una monarca muere? El oxigeno y sistema de apoyo de una gran mujer, acaba de morir. Un amigo, cómplice, amante y testigo acaba de morir y su viuda quedo sola.
¿Qué hacer cuando se caen las capas de barniz y estás solo en la acera ante la mirada de todo el mundo?
¿Qué hacer cuando la única persona que te entendía (porque te acompañó, presenció y sostuvo tu mano), te dejó?
Este hombre sobrevivió la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la reconstrucción de Occidente en el siglo 20. Huérfano desde los 8 años. Y fue pariente pobre de la aristocracia más RANCIA del PLANETA!!! Suecia es más divertida con Desideria. L’épouse de Bernadotte !!!
Este hombre estuvo junto a una pareja que, a pesar de todo y por todo, fue su mujer y acompañante por más de 70 años. Le dio una dimensión y fortaleza a una mujer joven que juró que su vida era para su pueblo. And please, forgive the pressumption.
En un mundo cansado de discursos y redes sociales, la narrativa de deber y honor podrán sentirse trillados y MUY cansados, desde Sir Walter Scott hasta Gabriel Rossetti. Seremos muy cínicos y nunca sabremos la historia completa, pero este hombre con las luces y sombras que pudiese haber tenido se mantuvo en su puesto. Como Institución. Como Fuerza. Como la columna vertebral de alguien más grande que Él. Como el oxígeno de alguien que representa una institución Occidental sin igual.


Pero quizá comprendió que sea lo que haya sido pero que Occidente es más grande que él y sus nietos y su progenie verán el Sol”.







