Hace más de siete décadas, el príncipe Felipe de Edimburgo no tenía un patrimonio digno comparado con el de su entonces prometida, la princesa Isabel. Durante el exilio, su familia logró sacar algunas joyas que fueron el regalo de compromiso para ella. Mucho se habló de que era un ‘príncipe pobre’ pero renunció a todo por casarse con la heredera al trono del Reino Unido. De ahí que el rey Jorge VI lo nombrara duque de Edimburgo el día en que se casó con Isabel.


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¿Cuánto y qué tenía el príncipe Felipe?
A lo largo de los años, una vez casado, Felipe trabajó su propia fortuna que asciende a 12 millones de euros, no los 25 millones que los británicos pensaban. El esposo de la reina Isabel II recibía un sueldo público mensual. También recibía parte de las ganancias del ducado de Lancaster, la cartera de posesiones, fondos y bonos. Pero la fortuna del duque de Edimburgo no se compara con los ingresos que su esposa tiene al año. Del ducado antes mencionado viven la princesa Ana, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo, hijos menores del duque y la reina. Dicho sea de paso, William y Kate también reciben una parte de ahí.


Felipe no tenía una enorme fortuna en cuanto a dinero ‘físico’ se refería. Gran parte de ella salió de sus posesiones como las obras de arte en toda la Commonwealth. Las compraba a través de la Royal Collection Trust, una institución de la corona que controla y maneja las obras que decoran y habitan en los palacios y residencias de la Familia Real. Su más grande colección era del pintor Edward Seago, un importante postimpresionista, con quien sostuvo una gran amistad y le enseñó a pintar. Como dato curioso, la escultura de plata de San Jorge matando al Dragón que decora los vehículos reales fue creación de Seago.
¿En manos de quién quedará todo?
Ahora bien, tanto la fortuna como los bienes y objetos materiales pasarán a manos de su esposa, la reina Isabel II. Si bien es una tradición real, también es cierto que se hace con el fin de evitar el pago de impuestos que generaría heredarle a algún otro miembro de la familia. Por ejemplo, si el príncipe Carlos recibiera la herencia de su padre, los impuestos a pagar serían de un 36 a 40 por ciento del total de la fortuna del príncipe Felipe. La herencia entre consortes no genera pago de impuestos.


Quizá pasado el tiempo, sea su Majestad quien al final decida si reparte o no parte de esta herencia a otro miembro de la familia. Recordemos que el título de «Duque de Edimburgo» ya fue otorgado al príncipe Eduardo, conde de Wessex, el cuarto hijo de la reina y el príncipe Felipe.
La reina Isabel II vive un duelo de ocho días pero sin duda, tendrá mucho trabajo por resolver tras la muerte de su amado esposo.
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