Por Jorge Castro-Valle Kuehne*
En momentos en que México vive una preocupante polarización política y social, pocos temas suscitan tanto consenso entre los mexicanos como nuestro orgullo por el patrimonio cultural de nuestro país, su naturaleza y atractivos turísticos, su música, folklor y tradiciones, su gastronomía; es decir, su impresionante “poder suave”.
Este término, acuñado a finales del siglo pasado por el investigador de la Universidad de Harvard, Joseph Nye, comúnmente se entiende como la capacidad de un estado de persuadir a otros mediante medios culturales o ideológicos, incluyendo los diplomáticos, sin recurrir a la fuerza o la coerción.
A pesar de los retos que enfrentamos durante 2019, los mexicanos tenemos sobradas razones para estar orgullosos de las diferentes manifestaciones delinmenso “poder suave” de nuestra Nación.
Así lo comprueba el hecho que México es uno de los países del mundo con el mayor número de bienes culturales y sitios naturales inscritos en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO – un total de 35 patrimonios culturales, naturales y mixtos, así como 9 patrimonios inmateriales – siendo las más recientes inscripciones la reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán y la cerámica de Talavera de Puebla y Tlaxcala.
Asimismo, son dignos de mención los numerosos reconocimientos internacionales que distinguidos mexicanos obtuvieron en ámbitos tan diversos como la literatura, la música, la ópera, el ballet, la cinematografía y la gastronomía.
Tan sólo baste recordar algunos de los logros de compatriotas que pusieron muy en alto el nombre de México en el mundo:
En una coyuntura crucial para recuperar el prestigio internacional de México, estos impresionantes logros de nuestros compatriotas deben servirnos de ejemplo e inspiración para sumar esfuerzos como sociedad y contribuir con nuestro granito de arena a la solución de nuestros problemas, por insuperables que parezcan, en beneficio de nuestra gran Nación.
Ciudad de México, enero de 2020.
*Embajador Eminente de México.







