



Pero eres un icono, nada parece imposible para ti y has lidiado públicamente tus batallas; cuando eras una niña marchaste afuera del colegio con tus compañeros, llevabas la batuta, todo para que no despidieran a un profesor injustamente. Desde chica con un sentido muy agudo del servir, del dar apoyo, reconoces la vulnerabilidad de las personas, sabes dar a manos llenas, no solo tu apoyo económico, también das apoyo emocional y moral aquel que lo necesita.


Y aun así no pudiste salvar a tu ser más amado, perdiste a tu madre, el cancer se llevó a la mujer más importante en tu vida, viviste una experiencia difícil, y entonces tomaste una decisión valiente e inesperada. Yo no crea que pueda existir ninguna mujer a la que no le resulte traumático mutilar su tiempo. Tú lo hiciste, decidiste adelantarte a un diagnóstico, te enfrentaste a un estudio para determinar si podías heredar la enfermedad de tu madre, te sometiste a una histerectomía y una doble mastografia para salvar tu vida. Pensaste en ti y en tus hijos, pensaste como la madre de seis niños y como la hija que perdió a su madre.


Todas las mujeres deberíamos tomar tu ejemplo, tomar acción sobre las cosas que importan, tu prioridad es no faltarle a tus hijos, seguir aportando a las tantas organizaciones a las que les das tu apoyo incondicional y claro continuar actuando y dando lo mejor de ti.


Bravo Angelina por querer seguir apostando por la vida, por seguir sorprendiendo e inspirando con tu ejemplo, gracias a nombre de las mujeres alrededor del mundo que tomaremos tu experiencia como aprendizaje y modelo a seguir.


Atentamente,
Eugenia Garavani







