

¡Gracias! Gracias por tu voz, solo por tu voz. Y no solo por esa que nos estremece cuando canta, cuando hablo de tu voz, hablo de la que usas para romper barreras, para romper estereotipos para abrir caminos. Yes que tu voz lleva un mensaje, lleva un ritmo propio que ha dejado con su eco un mensaje profundo en los corazones.
Inquieta y talentosa, siempre supiste que cantar seria tu destino pero quizá no sabías el poder que tu voz tendría en la historia, tu solo querías cantar y brillar con esa personalidad única que robo aplausos y que nos hace vibrar. Todas tenemos una canción favorita, una película favorita pero muchas veces desconocemos que detrás de esa potencia que habita en tus cuerdas vocales hay una historia.
La tuya es una historia sobresaliente, una historia que no conoció límite alguno, el primer limite que cruzaste fue el de subirte al metro y cruzar de Brooklyn a Broadway en 1962, desde entonces las barreras no existen para ti, con un rostro poco convencional, una personalidad muy desenfadada pero sobre todo una esencia inquebrantable. Judía de los pies a la cabeza, orgullosa de tu identidad, nos enseñaste a aceptar también de dónde venimos y porque venimos, tratando de encontrar la voz de un padre que perdiste, encontraste la tuya propia, primero en los cabarets de Manhattan y después en los grandes escenarios del mundo.


Te has dado el lujo de no solo estar entre las mejores, te has dado el lujo de ser la mejor, poniendo el ejemplo en todo lo que haces, porque trabaste duro por llegar a la posición en la que estas, porque te ganaste el respeto por usar tu voz como un instrumento para entretener para marcar la diferencia a todo proyecto al que te sumas. Se necesita mucho empeño y convicción para alcanzar tus sueños y después de tantos años continuar soñando y haciendo realidad todo lo que te atreves a imaginar.
Teatro, cine, discos, giras, éxito, lo tenías todo, entonces decidiste volver a sorprender al mundo y regalarnos más, siendo la primera mujer en dirigir. Escribiste una nueva historia para todas las mujeres en la industria del cine, te sentaste en la silla del director para crear con tu talento obras que son consideradas entre las mejores películas, dejando claro que las mujeres pueden hacer mucho en el cine, delante y detrás de la cámara. Con tu labor rompiste tabús, hablaste de discriminación en tu misma religión y mostraste los primeros indicios del movimiento feminista en el cine, contando la historia de Yentl.


Una mujer como tú nunca se va conformar con solo llenar las expectativas, siempre se las arreglará para darnos más, tu público te venera e idolatra. No solo das lo mejor de ti en una nota, en una canción, das lo mejor de ti a cada instante, como cantante, actriz, madre, esposa y activista. Cada canción nos lleva a una parte de ti que habla desde el corazón, porque como bien has dicho “lo que viene del corazón, va al corazón” y tu voz viene del corazón.
Difícilmente existirá otra voz como la tuya, que canta y atraviesa con fuerza las almas, dejando firme su propósito, que más allá de cautivar nos deja claro que se pude llegar muy lejos con un talento genuino y con la ilusión de ser escuchada, bravo Barbra.
ATENTAMENTE
Eugenia Garavani







