

Llegaste a nuestras vidas hace 10 años, no solo cautivándonos con tu inteligencia y sencillez pero cautivándonos con la única arma con la que contabas, ser tu misma en un papel que no escogiste: ser la primera dama. Quisiera que entendieras que el impacto que tienes en el mundo, en el sector femenino no lo tenía ninguna desde la década de los 60; pero el impacto no solo fue por el rol como la esposa del presidente, fue como ser humano, como madre, como impulsora de grandes causas, tu labor, tu vida y tu constancia en mejorar la calidad de vida y las oportunidades nos hace verte como un ejemplo, como modelo a seguir.




Nos inspiras, posees todas las cualidades que debemos imitar en nuestra vida diaria; comenzaste desde muy joven a construir tu sueño, a planear la forma de tener mejores oportunidades y no solo eso tuviste la oportunidad de ver por otros y sus necesidades, ese es un gran valor, el querer generara empatía con aquellos que depositaron la fe en ti. Trabajaste duro y te enfocaste en tu educación, en la de tus hijas y después en inculcara los demás el habito de tener sueños y metas.


Tuviste esperanzas, no solo para ti sino para toda una nación, te paraste firme como la esposa de un gran hombre y demostraste que no solo eres una gran mujer sino un excepcional ser humano que sabe que aunque no fue elegida por elección popular,, si fue querida, porque todos elegimos quererte y admirarte, fuiste la fuerza femenina que llego a darle un nuevo giro a Pensilvania #1600, sabias que tenías que contar tu historia al mismo tiempo que hacías historia.
Barack Obama no estaba solo, te llevaba a ti del brazo y nos demostraron que grandes cosas podían ser posibles gracias al trabajo de un matrimonio destinado a dejar huella y cambiar el rumbo de un país donde dejaron claro que se habían vencido barreras y se habían roto estereotipos; le imprimiste tu sello, tu estilo, te convertiste en icono de moda, icono de estilo y nos mostraste que la primera dama podía hace más que sonreír para la foto.




Hoy decidiste contarnos tu historia, todo tu recorrido antes de llegar al casa blanca, desde tu infancia, tu adolescencia, tu romance con Barack, tu matrimonio, tu lucha por convertirte en madre, el gran cambio que fue mudarte a Washington y miles de anécdotas que recopilas en una excelente libro.
Tu lucha y tu misión no ha terminado, continuas trabajando por tus sueños, continuas haciéndonos admirarte más, realmente ocupas un espacio vital en la memoria sentimental de Estados Unidos y el mundo, por mujeres como tú me gusta escribir estas cartas, por mujeres fuete y decididas, mujeres con un plan de vida, con carisma y destinadas no solo a triunfar sino a brillar y dejar huella en aprendizaje, hemos aprendido de ti, de tu infinita convicción y seguimos ilusionados con lo que va a venir para ti.


Eres una fuerza que nos alienta a ver el futuro del papel de la mujer en el mundo, gracias por convertirte en eso que necesitábamos ver en una primera dama, estilo, clase pero sobre todo una mujer inteligente que sabe que su lugar no es detrás de un hombre sino a su lado. Gracias Michelle.
ATENTAMENTE
Eugenia Garavni









