Estamos en la semana de la salud mental. Hay que recordar que desde que entramos a la pandemia en marzo de 2020, cada vez oímos hablar más de casos de depresión debido al encierro, aislamiento y miedo que nos provocó el virus del COVID-19.
¿Qué significa estar deprimido?
Muchas veces no es tan fácil detectar la depresión. Podemos creer que simplemente estamos muy tristes o cansados y necesitamos dormir, que tenemos más o menos hambre, o que simplemente no tenemos ganas de hacer nada y estamos ansiosos. Quizá esto sea cierto, sin embargo, hay que estar alertas porque cuando algunos de estos síntomas se vuelven recurrentes o ya forman parte de nuestra vida diaria, es posible que estemos cayendo en una depresión.


Liza Summer)
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Síntomas claros de depresión
Es normal que en nuestra vida diaria podamos algunas veces sentirnos decaídos, tristes, sin ganas de hacer nada, bajoneados o irritables. A todos nos ha pasado o nos puede pasar, sin embargo, cuando los síntomas duran –según los expertos– más de dos semanas, debemos preocuparnos. A continuación, enumero las señales claras de que estamos ante una depresión que se debe atender.
En cuanto a tu ánimo:
- Estás triste o irritable, sientes un vacío, o constantemente estás nervioso.
- Eres apático y no quieres ni salir y tampoco disfrutas lo que antes te gustaba. Te aíslas de tu familia y amigos. Nada te complace.
En cuanto en tu cabeza:
- Te falla la memoria, no te concentras, divagas.
- Se te complica tomar decisiones, ya sean las más simples o complejas porque no estás razonando de manera normal.
- Te clavas en darle vuelta a las cosas, tanto de tu pasado como del presente y el futuro y todo lo ves negro.
- Tienes la autoestima en el suelo, por más que los demás te quieren echar porras no levantas.
En cuanto a tu cuerpo:
- Tienes insomnio o duermes demasiado, o te despiertas constantemente o todo el día estás cansado y somnoliento.
- Te falta el apetito o tienes hambre todo el día. Hay días en los que no comes y otros en los que por lo general consumes demasiados carbohidratos.
- No tienes actividad ni apetito sexual y piensas que eso ya no es para ti.
- Te duele ya sea la cabeza, la espalda o algo más. Te estriñes, tienes náuseas, vomitas, aprietas los dientes hasta que te duele la mandíbula.
En cuanto a tu vida social:
- Te aíslas, no quieres salir, no disfrutas de la compañía de tus amigos ni de tu familia.
- Estás de mal humor o triste y no quieres hablar con nadie.
- Te llegas a enojar o a irritar fácilmente hasta con tu gente más cercana.
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La depresión sí tiene salida
Tal vez con la lista de los síntomas anteriores nos podamos sentir en un abismo. Pero la buena noticia es que existe una salida a todo esto, aunque por supuesto que depende mucho de cada caso. Claro que hay que tener siempre en cuenta que cuando una depresión llega a ser grave y se llega al extremo de tener pensamientos suicidas o al abismo del alcohol y las drogas en exceso, es SÚPER vital e importante tratarse con un profesional que pueda darnos un diagnóstico y un tratamiento bien orientados, tal vez incluyendo inhibidores de la serotonina (antidepresivos).


Si bien, esto es para casos extremos, hay algunos pasos en los que un cambio en nuestras actividades y conducta diarias pueden ayudar a salir de una depresión leve:
- Tener una rutina de ejercicio que ayude a mejorar nuestros niveles de serotonina.
- Evitar presionarnos por nuestras tareas diarias o preocuparnos de más.
- Contar con familia y amigos con los que podamos hablar de lo que nos pasa para que puedan entendernos.
- Evitar las conductas autodestructivas que nos puedan hundir más como drogas, alcohol o situaciones en las que sólo buscamos “escapar” de nuestra realidad (relaciones de una noche, destrozos, peleas).
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