La primera colección Métiers d’art de Matthieu Blazy para Chanel llega con un preludio cinematográfico que convierte a la Gran Manzana en un lienzo palpitante. Entre artesanía, romanticismo urbano y una visión que honra el legado de Gabrielle Chanel, esta edición inaugura una nueva relación entre la maison y Nueva York: íntima, contemporánea y culturalmente vibrante.
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Un teaser que se siente como cine de autor
Chanel no presentó un simple adelanto, sino un cortometraje dirigido por Michel Gondry, maestro del surrealismo lúdico. La pieza recorre Nueva York con una mirada poética: sombras que bailan, luces que respiran y gestos coreografiados que flotan entre pasado y presente. Es la primera pista del universo que Blazy ha construido para su debut en Métiers d’art: un diálogo entre memoria, glamour callejero y savoir-faire francés.
Los protagonistas: la nueva it-couple de la maison
Margaret Qualley y A$AP Rocky, embajadores de la firma (ella desde 2020, él desde este mes), encarnan la sofisticación urbana que respira esta nueva era. En el corto, la pareja atraviesa la ciudad con una complicidad cinematográfica: rutinas convertidas en coreografía, romance en clave moderna y un final sorpresivo que sitúa a Chanel en el centro de la conversación cultural.
Métiers d’Art: el corazón artesanal de Chanel
Los Métiers d’art representan la cúspide de la artesanía francesa: bordadores, plumeros, orfebres, creadores de tweed y técnicos virtuosos que elevan cada textura. El cortometraje funciona como un homenaje visual a los once talleres que colaboran con la maison, preparando al espectador para una colección donde tradición y vanguardia conviven con una naturalidad impecable.
Nueva York: musa, espejo y escenario
Para Blazy, Nueva York no es solo un fondo: es un lenguaje. El diseñador trabajó ahí durante su periodo en Calvin Klein (2016–2019), y esa experiencia se refleja en una narrativa que combina chic parisino con irreverencia neoyorquina. La colección explora ese choque magnético entre estructura y libertad, entre la elegancia de Chanel y la energía inagotable de la metrópolis.


El metro como templo couture
Chanel regresó a Nueva York para presentar esta colección itinerante –creada en 2002 para celebrar a los talleres artesanales– con un golpe de efecto: un desfile en una estación de metro abandonada del Lower East Side. Nada de clichés, nada de grand palais: un espacio cotidiano convertido en alta costura.
La estación fue intervenida con kioscos antiguos, torniquetes vintage y bancos clásicos, todo bajo una paleta de naranja tostado que evocaba el cine y la nostalgia urbana. Los invitados tomaron asiento justo antes de que un tren entrara en la estación. De cada vagón emergían las modelos, desplazándose por el andén como pasajeras anónimas que, de pronto, elevan lo cotidiano a obra de arte.
Blazy explicó después por qué eligió este escenario democratizado: “Es el único lugar donde todos coinciden: estudiantes, artistas, líderes, turistas… sin jerarquías”. Chanel convertía así un símbolo universal en una pasarela histórica.
Los personajes de Nueva York, reinterpretados en clave Chanel
Para su debut en Métiers d’art, Blazy se sumergió en los arquetipos que definen la memoria de la ciudad: la periodista de los 70, la ejecutiva de los 80, el performer callejero icónico y hasta su propio “Spiderman de Times Square”, una figura que veía cada mañana camino a la oficina durante su etapa en Calvin Klein.
Pero también incorporó guiños directos al pasado de Gabrielle Chanel en Estados Unidos, especialmente su viaje de 1931 para diseñar vestuario cinematográfico. De hecho, uno de los looks más comentados reinterpretaba en tweed el traje que Gloria Swanson lució en el cartel de Tonight or Never.
Blazy adoptó un enfoque cinematográfico: siluetas ligeramente exageradas o suavizadas, como si fueran vistas a través de una lente antigua, pero con una lectura totalmente moderna.
Artesanía en su máxima expresión
La colección viaja en el tiempo sin perder cohesión: peinados colmena de los años 20, sastrería poderosa de los 80, animal print inspirado en los archivos de Gabrielle, y una serie de piezas de tweed con motivos de leopardo tejidos a mano mediante técnicas inéditas.
Las sedas imitaban la textura del astracán —uno de los tejidos favoritos de Coco— y los clásicos efectos trampantojo de Blazy regresaron con una sofisticación aún mayor. Los talleres Lesage, Maison Michel y Lemarié alcanzaron aquí uno de sus trabajos más virtuosos.
Una nueva narrativa para Chanel
El desfile Métiers d’Art 2026 dejó claro que Chanel atraviesa un cambio significativo: más emocional, más narrativo, más conectado con el mundo real y sus símbolos cotidianos. Convertir un metro abandonado en un templo de costura crea un mensaje poderoso: el lujo no necesita distancia, puede convivir con lo común sin perder un ápice de magia.
Blazy firma así un debut que ya se siente histórico.
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