Antes de sumergirme en el mundo de Miss Universe México VIP 2024, compartía la creencia de que los concursos de belleza eran anticuados y contribuían a la cosificación de la mujer. Sin embargo, mi experiencia como concursante me llevó a replantear esta perspectiva.
Si entendemos que ser una Miss implica interpretar un papel, encarnar a una reina, entonces no hay ningún perjuicio en reconocer la belleza que se manifiesta en el escenario. Asimismo, es crucial rechazar la idea de que sólo aquellas mujeres que cumplen con los estándares de belleza para estar en el escenario de Miss Universe son las únicas dignas de ser consideradas bellas en el mundo. La belleza es un concepto relativo, cultural y aprendido; se manifiesta de diversas maneras y en distintos contextos. Cada mujer posee una singularidad que merece ser reconocida y celebrada.
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Más allá de la belleza: el empoderamiento de ser Miss
Ser una Miss va más allá de la belleza física; es encarnar un personaje de reina las 24 horas del día. Implica aprender a utilizar la presencia y la proyección escénica para impactar y dejar huella. Se trata de desafiar las expectativas de una sociedad patriarcal que a menudo exige que las mujeres sean sumisas, silenciosas y discretas.
Es un acto de audacia que nos invita a brillar y hacernos notar en el mundo y desafía la noción de que «calladita te ves más bonita», negándose a ocultarse o a disminuir nuestra presencia como mujeres. Es un viaje de autoconfianza, donde cada una se convierte en su propia reina, tanto en el escenario como fuera de él. En el caso de las dos finalistas, fui testigo de ver como destacaban, por su energía de reina inquebrantable y su compromiso inigualable con el papel que han elegido representar. Se merecen esa corona.


La pasarela de una Miss es como un baile destinado a reconectar con el cuerpo. Requiere elegancia, un control absoluto de mente y cuerpo, y un retorno a esa feminidad que, en mi caso, se vio afectada tras el divorcio, cuando tuve que canalizar mi energía masculina de acción para la sobrevivencia. Es tener consciencia que en cada paso debe dar lugar a una foto impactante.
Es caminar con la pelvis ligeramente hacia adelante, manteniendo las piernas extendidas como gacelas para lograr una apariencia larga y ocupar espacio hacia adelante, con los pies rozando el suelo con una gracia etérea. Las caderas se mueven con sutileza, celebrando la belleza de las curvas femeninas sin caer en la exageración porque la feminidad, en su esencia biológica, es innata y no necesita ser amplificada.
Los brazos fluyen suavemente y la cabeza se mantiene alta, alargando el cuerpo hacia arriba y proyectando confianza y poder, ocupando espacio hacia arriba. Se trata de transmitir sensualidad sin caer en la vulgaridad. Dominar el equilibrio en plataformas de 15 centímetros exige una conexión profunda con el cuerpo, pero, sobre todo, confianza en una misma.
Es esencial confiar en que tus piernas y pies darán pasos firmes hacia tus metas, sin flaquear, sin titubear. Aprender a caminar como una Miss fue sentir la seguridad que siento en relación con la vida, porque cada paso que damos es un reflejo de lo que habita dentro de nosotras, y esta experiencia me ha enseñado a seguir fortaleciendo la confianza que ya existe en mi interior.
Mantener una postura erguida al sentarse es un atributo digno de una reina. No se trata de ocultarse tras una espalda encorvada; es un acto de afirmación, de dejarse ver y ocupar espacio, de hacerse notar. Además, es fundamental recordar que, a menudo, el envejecimiento puede estar relacionado con encorvarnos. Adoptar una postura recta, como la de una Miss, nos recuerda la importancia de cuidar nuestra alineación corporal y de sostener una postura saludable.
La sonrisa: un poderoso recurso
Ser Miss implica sonreír de manera constante, proyectando una expresión acogedora y amigable. Esta experiencia me ha llevado a sonreír más que nunca, lo que ha tenido un impacto significativo en mi bienestar emocional. Estudios científicos han demostrado que sonreír, incluso de manera forzada, activa áreas del cerebro asociadas con el placer y la recompensa. Además, provoca una reducción en los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y un aumento en la producción de serotonina, lo que a su vez mejora el estado de ánimo y disminuye la ansiedad. ¡Nunca subestimes el poder transformador de una sonrisa!
Un concurso de belleza: una sinfonía de artes
Un concurso de belleza trasciende la simple competencia estética; es una sinfonía de artes entrelazadas. Cada participante es una obra viviente, donde la sensualidad y la elegancia de sus movimientos se funden con el lienzo de su cuerpo. El maquillista, cual alquimista, transforma rostros en lienzos de ensueño, mientras el peinador desafía la gravedad, esculpiendo melenas que desafían la lógica.
Los vestidos, confeccionados a medida, brillan como joyas, realzando la belleza de cada silueta. Los fotógrafos capturan la esencia de cada instante, congelando la magia en imágenes eternas. Si apreciamos un concurso de belleza como un espectáculo donde convergen diversos artistas, cada uno aportando su maestría, entonces este evento se eleva a la categoría de una galería de arte en movimiento. Una galería donde la belleza de la mujer, realzada por el talento y la creatividad de quien adorna, se convierte en la protagonista indiscutible.


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Un viaje de transformación personal y reconexión
Mi participación en Miss Universe México VIP 2024 fue un auténtico viaje de transformación personal. Implicó dejar de ocultarme detrás de un título universitario, de una posición laboral, del rol de madre o de ser la pareja de alguien. Este desafío me obligó a conectar con mi verdadera esencia y a mostrarme tal como soy ante el público. En este espacio, se trata de ser genuinamente tú misma, permitiendo que tu esencia brille, adornada por el talento de grandes artistas. Sin embargo, estas expresiones artísticas no podrán destacarse si el lienzo no refleja su propia esencia.







