El duelo por la muerte de Isabel II unió nuevamente a sus nietos, William y Harry, que tras la proclamación como rey de su padre, aparecieron con sus esposas para saludar a la multitud congregada a las afueras del Castillo de Windsor.
Ana es la única de los hijos de Isabel II que formó parte del cortejo fúnebre que se desplazó a Edimburgo y, también, será la única que viaje en el vuelo que transportará el féretro hasta Londres. Tardó seis horas en llegar a la capital de Escocia. Allí la esperaban los príncipes Andrés, Eduardo y Sofía de Wessex.