Por Eugenia Garavani
Los Duques de York, el príncipe Andrés y Sarah Ferguson, se preparan para celebrar la boda de su hija menor, y es la perfecta ocasión para recordar su romance, su boda y su escandaloso divorcio.
Es sorprende ver como, después de 30 años, el amor de Fergie por el príncipe Andrés sigue intacto. Si antes la pelirroja regalaba imágenes a los paparazzi que eran épicas demostraciones de cariño, tienen que leer los mensajes que Sarah comparte en su cuenta de Twitter e Instagram, no solo con los mejores cumplidos para el padre de sus hijas, pero también refrendando el amor que siente por él.


Recientemente dijo a un medio: “Me case con mi hombre”. Sin más explicaciones, me di a la tarea de remontarme a la década de los 80 para revivir la historia de amor de Andrés y Sarah.
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La historia de amor del príncipe Andrés y Sarah Ferguson
Sarah y Andrés, con solo 10 años, ya tenían química. En la imagen de abajo, tomada por el fotógrafo John Scott, se ve cómo los dos niños juegan mientras la reina Isabel II observa la escena, sin imaginar que casi 20 años después se convertirían en marido y mujer.


Sarah se encontraba en el Guards Polo Club acompañando a su padre Ronald Ferguson. El padre de Sarah y el príncipe Felipe eran buenos amigos y coincidían en eventos de polo, no sabemos si éste fue el primer encuentro entre el Duque y Sarah, pero definitivamente es una imagen tierna y que, a más de 40 años, continuamos viendo en su apariciones públicas.
Los que conocen a Sarah aseguran que, a pesar de ser tan pequeña, supo en ese momento que se casaría un día con él. Pero el reencuentro se dio mucho tiempo después, muy probablemente coincidieron en 1981 en la boda del príncipe Carlos y Diana, pero no fue hasta 1985 cuando la propia Diana invitó a Sarah a Royal Ascot que el reencuentro formalmente se dio y el flechazo fue inmediato.
La pareja comenzó a salir casi inmediatamente y se les comenzó a ver en clubs de Londres y llevando una vida social muy activa. Eran jóvenes y muy alegres, sus amigos más cercanos aseguraban que eran el uno para el otro.








La propuesta de matrimonio
Tras un año de noviazgo, su compromiso se anunció en marzo de 1986. El príncipe le propuso matrimonio a Sarah con un anillo muy especial, él diseñó la sortija con un impresionante rubí haciendo un tributo a la cabellera de su novia.
De inmediato, el mundo entero quería saber todo de la pareja. Muy efusivos y extrovertidos, dejaron que las cámaras entraran a los preparativos del gran día. La boda se llevó a cabo en julio, fue en la Abadía de Westminster y fue un momento muy icónico, Sarah entró a la iglesia del brazo de su padre. En la cabeza llevaba una corona de flores, simbolizando su condición de plebeya, para después salir del brazo de Andrés con la impactante tiara de York, un regalo de su majestad, la reina Isabel II.


La llegada de sus dos hijas: las princesas Eugenia y Beatrice
Dos años después, en 1988, nació Beatrice y, en 1990, Eugenia. Sus hijas eran su mayor alegría y el matrimonio siempre lucía feliz, muy a pesar de que Sarah sufría a puerta cerrada.
Fergie, desde muy pequeña, comenzó una larga batalla contra su peso. La Duquesa de York vivía constantemente bajo dietas y regímenes alimenticios. Toda esta situación se desencadenó cuando sus padres se divorciaron. Sarah era muy pequeña y se quedó bajo el cuidado de su padre después de que su madre los abandonara por un jugador de polo con el que se marchó a Argentina.
Fueron hechos que marcaron la vida de Sarah, la vida con su papá era dura y el distanciamiento con su madre la volvió insegura, pero el amor de Andrés la ayudó mucho. Sin embargo, el trabajo del Duque y sus constantes viajes en altamar dejando a la Duquesa en Buckingham la hacían recaer. Entonces, Sarah comía compulsivamente y sus cambios de peso eran documentados por la prensa, convirtiéndola en el blanco de críticas y burlas.


Crisis en el matrimonio del príncipe Andrés y Sarah Ferguson
Y entonces, a finales de 1991, los rumores de una crisis entre la pareja comenzaron a surgir. Había ciertas fuentes que aseguraban que Sarah le era infiel al príncipe. En marzo de 1992 se anunció su separación y las cosas se agravaron cuando salieron a la luz fotografías comprometedoras de Sarah con John Bryan, un asesor financiero con el que la Duquesa había estado teniendo un romance.
Humillado en privado y públicamente, el príncipe optó por no hacer declaraciones. Además, la Casa Real se enfrentaba a otra polémica separación: la de los príncipes de Gales.
La realidad es que Sarah y Andrés son la mejor pareja de divorciados. Poco antes de firmar el divorcio, viajaron juntos A Sídney y aparecieron públicamente muy sonrientes, se especuló una posible reconciliación, pero en 1996 firmaron el divorcio.
¿Realmente están separados?
Semanas después fueron vistos con sus hijas en un torneo de golf, donde incluso se besaron frente a todos, la gente no entendía lo que pasaba, pero les causaba asombro ver lo civilizados que eran. Andrés fue un gran apoyo para Sarah en momentos difíciles, desde cuando tuvo que declararse en bancarrota, hasta cuando su madre murió trágicamente en Buenos Aires.


Han sido miles de momentos donde hemos podido ver una total y absoluta unión y amistad entre ambos. Junto a sus hijas o simplemente ambos asistiendo a compromisos donde se ve que el cariño existe. No olvidemos que Sarah continuó viviendo en Royal Lodge con el príncipe y sus hijas hasta que se marchó a vivir a Estados Unidos.
Son una singular pareja que, igual la vez reír durante una carrera de caballos o hasta bailar en una gala, e incluso acudir del brazo en una alfombra roja o unida apoyando a sus hijas. Los fanáticos de la realeza se preguntan si un día volverán a estar juntos y mi respuesta es sencilla: ¿alguna vez los han visto separados?







