Viajamos a la Riviera Francesa y descubrimos un lugar que parece suspendido en el tiempo: Antibes, un encantador pueblo costero escondido entre Cannes y Niza.
Aquí, la historia, la literatura y el lujo se entrelazan frente al Mediterráneo, ofreciendo un escenario donde cada calle y cada vista cuentan una historia.


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Antibes, un refugio literario
En 1925, F. Scott Fitzgerald y su esposa Zelda llegaron a una villa Art Decó en Cap d’Antibes buscando escapar del frenesí de fiestas y excesos. Allí, el escritor estadounidense encontró la inspiración para escribir Tender is the Night. Y desde su balcón frente al mar, Fitzgerald contemplaba la famosa “Green Light”, que más tarde daría forma a pasajes de The Great Gatsby.
En sus cartas, describió Antibes como “el lugar indicado para refugiarse del mundo”. Mientras esperaba las críticas de The Great Gatsby, la Riviera Francesa ya era un patio de recreo para estadounidenses adinerados, y Antibes comenzaba a consolidarse como destino privilegiado.
La villa, más tarde convertida en hotel, también recibió a figuras como Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Cole Porter y Dorothy Parker, que compartieron veladas memorables en este rincón del Mediterráneo.
Esa energía creativa convirtió a Antibes en una leyenda viva de la Riviera.


De villa a ícono hotelero
A comienzos de los años 30, Boma Estène transformó la villa —entonces llamada Villa Saint Louis— en un hotel boutique de lujo. Fue pionera en ofrecer acceso directo al mar y logró hacer de este espacio un lugar donde la elegancia resultara tan natural como la brisa marina, y los huéspedes pudieran tener recuerdos inolvidables.
Hoy en día, bajo la dirección de su nieto Antoine Chauvin-Estène, la propiedad mantiene una elegancia atemporal, combinando la calidez de un hogar con la sofisticación de un cinco estrellas. Miembro de The Small Luxury Hotels, conserva intacta su identidad íntima y auténtica.
Cada uno de sus 43 cuartos conserva el espíritu de la villa original, ya que están decoradas con muebles históricos seleccionados por la familia.
El resultado es un ambiente que transporta a los huéspedes a la época de Fitzgerald, sin perder el confort contemporáneo.


Un hotel íntimo y grandioso como la Riviera
Durante el Festival de Cannes, esta dirección se convierte en un escondite privilegiado para celebridades como Cate Blanchett, Leonardo DiCaprio, Johnny Depp, Nicole Kidman y Penélope Cruz.
Desde sus orígenes, este refugio no fue concebido como un lugar de paso, sino como un espacio donde las historias permanecen. Dentro del beach club, en 1932 se inventó el esquí acuático.
Además, ahora cuenta con un restaurante con estrella Michelin. Su propiedad hermana, el Hotel Juana, complementa la experiencia con tres espacios gastronómicos más y el restaurante Paseo, ampliando las opciones culinarias sin perder la esencia familiar.
Entre pasado y presente, Antibes no es solo un destino, es un viaje. Un recorrido que inicia con la inspiración literaria de Fitzgerald, continúa con la elegancia Art Decó de esta casa frente al mar y llega hasta las experiencias de lujo contemporáneas que ofrece hoy.


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