Estilo de vida

Mujeres divinas

Mujeres divinas
Mujeres

Me pongo a pensar en todas las mujeres que me han inspirado en la vida. Sobre todo hoy que estoy en medio de una transición, de un renacimiento el cual no habría sido posible sin un equipo de mujeres — de ángeles, mensajeras, ejemplos, compañeras y apoyo.

A través de la generosidad una mujer, de una amiga, tuve la oportunidad de pasar una semana en Colorado. Su deseo para mí era que encontrara consuelo en un lugar muy especial para ella. Creo que nunca se imaginó que encontraría algo más que un consuelo. Me encontré a mí.

Siete días para mí sola, ocupándome sólo de mí. Sanando. Atendiendo sólo mis necesidades. Desde las más básicas hasta las más profundas. Un viaje que estoy segura que me cambiará la vida. Enfrenté el miedo de esquiar sola, el miedo a perderme entre las montañas, el miedo a caerme, el miedo. Lo que encontré del otro lado es que si me pierdo, puedo encontrar dirección una vez más. Si me caigo, pues me levanto y ya. Si me duele, la herida sólo sanará con tiempo. Este viaje para mí es una metáfora de la vida y sobre todo de mi situación actual. Era Dios o el Universo diciéndome: “Vas a estar bien.”

reencuentrate
reencuentrate

Durante el viaje, conocí a muchas personas que me dejaron huella. No importa si compartí dos minutos o dos horas con ellas. Me recordaron quién soy. Me recordaron la habilidad de platicar con extraños y encontrar en ello un valor. Una de las personas que conocí, me dijo que cada persona que conocemos viene a nuestra vida para dejarnos algo: un aprendizaje, una inspiración, un recuerdo, pero siempre te dejan algo. Me di cuenta de lo cierto que es esto, pero hoy, Día Internacional de la Mujer, me pongo a pensar en todas las mujeres que han hecho de este renacer posible y han dejado en mí una huella.

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Mi mamá, que no conozco una porrista más fiel. No conozco a nadie que crea más en mí que ella. Que de niña muchas veces su sobre protección me frenó, pero que la admiración y la fortaleza que hoy ve en mí me impulsa a ser mejor madre y ser humano.

Mis amigas, tal vez no hermanas de sangre, pero hermanas al fin, que me han apapachado, escuchado. Unas veces sin preguntarme nada, otras cuestionándome todo. Siempre incondicionales. Manejando horas sólo para venirme a dar un abrazo. Deshebrando la historia una y otra vez, hasta que encuentro paz.

Recordándome mi valor, mis talentos, otra vez, mi fuerza. Animándome a hacer cosas que están fuera de mi zona de comfort. Ayudándome a quitarme la venda para ver verdades duras cuando no las quiero ver. Dejándome hacer lo mismo para ellas.

amigas
amigas

Mis hijas, mi futuro. La definición del amor incondicional. Una fuente de inspiración continua. Maestras y alumnas somos unas de otras.

Y todas las demás, la señorita que me ayuda a que un trámite sea más fácil, la maestra que empuja a sacar lo mejor de mí , la señorita del super que me atiende con amabilidad, la terapeuta que me enseña las partes más profundas de mí, la sobrina que me admira y me da su confianza, la prima que me apoya incondicionalmente, las tías que me mandan mensajes justo cuando necesito un apapacho, la abuela que, aunque sea prestada, me da un ejemplo de cómo quiero ser cuando llegue a esa edad.

Y, por último, las mujeres que me han dado la oportunidad de compartir mi pluma. Como tú, Luisa y todas las que forman parte de El Mundo de Regina. Mujeres fuertes, inspiradoras, vulnerables. Juntas somos más fuertes.

#ReginaTeLoCuentaMejor