Estilo de vida

Cerrando el año 2020

Cerrando el año 2020

Inevitablemente llegó la mitad de diciembre y estoy haciendo un recuento de lo vivido en este mágico año, de lo que he aprendido y observado en mí y en muchas personas.

Hace sólo un año recomendaba la actitud ideal para las fiestas, a fin de evitar situaciones non gratas, ¡jajaja! Qué poco sabía de lo que nos esperaba tiempo después.

Este año ha sido todo lo que nunca imaginamos.

Han sido meses que parecen extracto de un guión de película de ciencia ficción; otros, en los que finalmente nos hemos rendido ante el misterio de la vida, en los que hemos tenido que aflojar el cuerpo, las disciplinas férreas y las expectativas de infinidad de cosas que han conformado nuestro status quo por muchos años.

De entrada, apreciemos que somos seres afortunados por estar viviendo en esta época, un momento que quedará marcado en la historia de la humanidad, y que si sabemos aprovecharlo puede liberarnos de estructuras obsoletas que gritan ser cambiadas desde hace tiempo; puede humanizarnos y sensibilizarnos ante temas que me parece que han llegado a un punto insostenible en nuestra sociedad.

Este año nos concentró en breves espacios y círculos de gente para que tuviésemos tiempo de ver nuestros miedos y nuestras fallas, pero también para que pudiéramos revalorar el interior en todos los sentidos. Parece que estuvimos viviendo hacia afuera durante tanto tiempo, que se nos olvidó vernos a nosotros, a nuestras parejas, a nuestros hijos.

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2020 es una nueva oportunidad para nuestra especie;

Una oportunidad de crear un mundo mejor, más sensible, en el que abramos los ojos para cuidar a nuestros semejantes. Un año en el que dejamos de pensar en los zapatos, las bolsas y demás objetos a los que les hemos dado el poder de marcar nuestro valor, cuando nuestro valor reside en cosas infinitamente más profundas.

2020 nos deja con reflexiones y con la oportunidad de no seguir haciendo lo que no nos hace sentido o conviviendo con quien ya no es viable convivir. Nos hace hincapié en el respeto y la tolerancia a los pensamientos, ideologías o actitudes que no coinciden con las nuestras, pero que son igualmente respetables que las nuestras.

La pandemia y todo lo que se ha desprendido de ella son una cordial invitación al respeto de lo que hace el de enfrente, sin importar que estemos o no de acuerdo.

Dejemos de criticar y etiquetar al otro por no compartir nuestro miedo o nuestra libertad. Seamos libres desde el no juicio.

Felices fiestas: que cada quien tenga amor, paz, y algo que celebrar y agradecer este año. El agradecimiento es, sin duda, uno de los más hermosos y profundos sentimientos que podemos experimentar.

#ReginaTeLoCuentaMejor