Por lo general, la vida de la realeza no es un tema que me llame la atención. Sí, siempre ha existido el chisme que leemos en la revista Hola! o lo que de pronto aparece en las noticias y los medios sociales. Pero nunca me habían interesado mucho sus vidas. Hasta que apareció el tema “Meghan Markle”. El asunto no es precisamente ella como personaje, sino la manera en la que, por medio de su lenguaje corporal, deja asomar unos claros visos de manipulación sobre el príncipe Harry de Inglaterra. Es decir, lo que realmente me interesa es el lenguaje no verbal y la forma en la que este personaje maneja a su esposo. Y no solamente ella…
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El lenguaje corporal te desnuda
Todo empezó cuando leí los tweets (muy reveladores, por cierto) de Jesús Enrique Rosas @Knesix, The Body Language Guy. Tanto en su cuenta de Twitter como en su página de YouTube del mismo nombre, este experto habla de las diferentes caras y formas de manipular de la duquesa de Sussex.
En todos ellos es muy claro que esta actriz norteamericana convertida en noble por haberse casado con una de las joyitas de la Corona británica, usa todo tipo de herramientas para hacer de su marido un títere hasta llegar al punto de separarlo de su familia y llevarlo a vivir a Montecito, California, sin él siquiera percatarse de lo que está destruyendo con sus acciones. Basta con ver este botón de muestra para darnos cuenta de lo que realmente pasa en la cabeza de Meghan:
What. The. Fuck. pic.twitter.com/L7usmBx9jq
— Jesús Enrique Rosas – The Body Language Guy (@Knesix) October 16, 2021
Y no solamente es ella, @Knesix nos hace el gran favor de detonar lo que los poco entendidos en el tema vemos respecto a quienes dominan nuestras redes en la política, los espectáculos, la realeza, los negocios. El asunto es por demás interesante para todos.
El lenguaje corporal de cada persona nos hace ver quiénes son realmente, qué es lo que transmiten y de qué forma pueden llegar a controlar nuestras vidas, nuestros pensamientos y hasta nuestro discurso. En el momento en el que escribo esto, veo que hasta mi perrita –que en otras situaciones pasa totalmente de lo que hago– quiere llamar mi atención subiéndose en mí para hacerle caso y que deje la computadora (no sé porqué odia tanto que la use, igual que el teléfono).


Es decir, la manipulación es innata y todos los seres vivos humanos y animales domesticados la utilizamos a diario.
Lenguaje corporal detectable
No sé muy bien cómo detectar todo. Sin embargo, es fácil darte cuenta cuando alguien está totalmente a gusto con tu conversación o se aburre. La gente tiende a usar ciertas poses cuando está a la defensiva (cruza los brazos, se aleja físicamente, voltea la mirada) o si lo que quiere es caerte bien y está de acuerdo con lo que piensas o dices (sonríe, se acerca, hace contacto visual e incluso físico). Hasta ahí, todos lo sabemos. Lo malo es cuando hay personas que son expertas en manipulación y tienen como objetivo final hacerte parte de sus planes que no siempre son lo que tú consideras mejores para ti.
Cuidado con los manipuladores
Creo que en este mundo en el cual es cada vez más complicado distinguir lo real de lo impostado, debemos de estar alerta y abrir bien los ojos ante las posibles manipulaciones. Una persona que te quiere controlar, empieza siempre de manera “sutil” diciéndote cómo te verías mejor si te vistieras de cierta forma, si cambiaras tu conducta o si a tu casa y forma de vida le hicieras algunas modificaciones que a ellos/ellas (no me gusta el lenguaje “inclusivo”) les parecen ideales. Y ese es sólo el principio. Hay quienes intentan incluso hacerte sentir mal por tus amigos, las relaciones que tienes en el trabajo y hasta por cómo te llevas con tu familia. Son ellos los primeros que harán lo imposible por alejarte de la gente a la que quieres.
Y si te das cuenta, esos manipuladores son personas que viven muy solas, su lenguaje corporal tiende a ser agresivo (en la mirada, las expresiones, los movimientos) y rara vez o nunca te darán la razón en algo. Lo peor de estas personas es que lo único que buscan es alimentar su muy reducido ego apropiándose del de alguien que sí tiene algo bueno que ofrecer para sentirse mejor ellos. Y esto es más común de lo que pensamos.
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A lo largo de nuestra vida, todos tratamos con este tipo de personajes
Incluso, algunas veces somos nosotros mismos los que manipulamos o sabemos que podemos hacer que alguien se acomode a nuestros deseos. Sin embargo, hay un límite que no se debe cruzar nunca y esto es cuando alguien nos hace sentir que no estamos actuando conforme a nuestros pensamientos/ética o cuando sabemos que alguien podría sentirse mal por nuestra culpa. Ahí está donde debemos marcar la diferencia: Hay que cuidarnos de los manipuladores y, de igual forma, nunca intentar cambiar a nadie para nuestra propia satisfacción.
Si quieren saber más sobre el tema, les pido que sigan en Twitter tanto a @Knesix como a Bárbara Tijerina @bartije que me han enseñado muchísimo sobre cómo aprender a descubrir a los manipuladores a través de su lenguaje corporal. Y si ya se quieren meter en el chisme de Meghan Markle de lleno, sigan a @pilothardy. Se van a quedar con el ojo cuadrado.
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