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«DOPESICK» y el horror de los opioides

«DOPESICK» y el horror de los opioides
DOPESICK por Hulu

Recientemente concluyó por Hulu la serie Dopesick, protagonizada por un talentosísimo Michael Keaton y que trata sobre el terror de la adicción a los opioides en Estados Unidos.

Esta serie se basa en el libro del mismo nombre, escrito por la periodista Beth Macy, quien retrata con exhaustivo detalle cientos de casos de jóvenes incluso menores a los 15 años de edad y en perfecto estado de salud física y mental, que acaban perdiendo la vida por su adicción a los opioides en Estados Unidos.

dopesick

Todo por la ambición

La historia comienza cuando la farmacéutica Purdue Pharma, de la familia Sackler (conocida por ser grandes filántropos y mecenas del arte), tras perder la patente del MS Contin (sulfato de morfina de liberación prolongada) para tratar el cáncer, busca un medicamento nuevo con el objetivo de no disminuir sus ventas.

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Richard Sackler decide lanzar un nuevo fármaco llamado OxyContin, que es nada menos que oxicodona (sustancia dos veces más potente y adictiva que la morfina), pero con la salvedad de ser de liberación controlada, según esto para evitar la adicción. Con este supuesto atributo, Sackler busca la aprobación de la FDA para comercializar el medicamento a un mayor número de pacientes. Y con el fin de tratar dolores crónicos, argumentando que no provoca dependencia ni abuso.

Con la ayuda de un funcionario de la FDA –que extrañamente un año después se convertiría en empleado de Purdue–, finalmente se redacta, sin contar con prueba alguna, esta infame declaración que irá inserta en la etiqueta del medicamento: “Se considera que la absorción prolongada de OxyContin disminuye el abuso potencial de su consumo”.

Richard Sackler

Afirman sin pudor alguno que la probabilidad de que un paciente se volviera adicto a la medicina era menor al 1%. A partir de esto, en 1996 el medicamento empieza a venderse como pan caliente, respaldado por una enorme campaña de marketing, dirigida principalmente a regiones donde las personas realizan trabajos físicos, se lastiman más y tienden a padecer mayor cantidad de dolores crónicos.

Cuando explota la bomba

Al pasar los años y gracias a la gran campaña de Purdue destinada a que un gran número de personas tomara OxyContin para aliviar desde un dolor de muelas hasta lesiones en el trabajo o deportivas, empiezan a verse los frutos de lo sembrado. La farmacéutica decide ocultar el hecho de que, al quitar la capa de recubrimiento de las tabletas, estas podían triturarse. De esta forma se obtiene de maner directa 68% del narcótico, para inhalarlo o inyectarlo.

Tres años después de empezar su distribución en lugares como Virginia occidental, Kentucky del este y la zona rural de Maine (los Apalaches), se ve un aumento en los robos a casa con armas de fuego, asaltos a farmacias (donde únicamente se llevan OxyContin), uso recreativo del medicamento por jóvenes de todas las clases sociales en las escuelas, sobredosis, aparición de abscesos, infecciones y hepatitis C y consecuentemente, un incremento en las muertes. No obstante, a pesar de percatarse de que la cantidad de adictos es desbordante, la farmacéutica, gracias a las ganancias de 9 mil millones de dólares obtenidas por el OxyContin ya en 2007, decide no sólo no parar la distribución, sino aumentar la producción de tabletas en dosis de hasta 160 mg.

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Esto se convierte en una receta letal, pues los médicos llegan a recetar sin límite hasta 25 tabletas de 160 mg dos veces por día, apoyados por la teoría de un irresponsable doctor David Haddox que afirma que la adicción no existe y que mientras el dolor se siga presentando es posible aumentar la dosis hasta calmarlo.

Una caja de Pandora

En el año 2007 se logra dar un manotazo a Purdue de 600 millones de dólares, pero únicamente por su “etiquetado erróneo”. Posteriormente, en 2010 se obliga a la empresa a reformular el fármaco para hacer imposible que se triture e inyecte.

Procuradores de 25 estados en todo el país presentan demandas colectivas contra Purdue Pharma. Finalmente, en 2020 la empresa se declara culpable y se obliga a pagar 8,300 millones dólares por multas, daños y gastos legales, además de 225 millones al Departamento de Justicia por responsabilidad civil. A pesar de haberse declarado en bancarrota en 2019, la empresa se disuelve y sus activos pasarán a ser parte de una nueva compañía “para beneficio del pueblo estadounidense”.

Sin embargo, el daño ya es irreversible. Después de la reformulación del OxyContin, los adictos empiezan a consumir heroína y posteriormente fentanilo, provocando una crisis que es imparable hasta el día de hoy*.

Los Sackler pasan de ser los grandes mecenas del arte a convertirse en los parias de la filantropía. Museos como el Louvre, el Museo Metropolitano de Nueva York y la Tate de Londres, así como otras galerías y universidades eliminan de sus muros el nombre Sackler.

opioides

Algunos datos durísimos sobre los opioides

  • La adicción a los opioides es una enfermedad que dura toda la vida con múltiples recaídas.
  • 40% a 60% de los usuarios de opioides que son adictos pueden lograr una remisión por medio de una terapia apoyada con medicamentos (Suboxone®). Sin embargo, dicha terapia es cara y una remisión sostenida puede tardar 10 o más años.
  • La oxicodona tiene los mismos efectos que la heroína.
  • Tras la aprobación del uso de OxyContin para dolores crónicos en 1996, más del 25% de los estudiantes de preparatoria en EU se volvieron adictos a este.
  • Purdue Pharma contrató a más de 600 vendedores en todo EU para promover la comercialización en masa del OxyContin. Ofreciendo beneficios tanto para ellos como para los médicos que los recetaran, incluyendo viajes y bonos, además de productos promocionales.
  • A partir de 2015 aumenta la adicción al fentanilo, que es más fuerte que la heroína.
  • A principios del año 2000, el OxyContin se convierte en un fármaco más redituable que el Viagra.
  • Desde el año 2000, más de 500,000 estadounidenses han muerto por sobredosis de opioides.
  • Un total de 4% de los adictos muere anualmente de sobredosis.
  • Los síntomas de la abstinencia por opioides (dopesickness) son: vómito, dolor e irritabilidad insoportables, dolores de cabeza que no permiten ni dormir, sensación de muerte.
  • En México los opioides están controlados y únicamente pueden recetarlos los médicos, sin embargo, el consumo no médico de heroína y fentanilo está en aumento*.
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