Estilo de vida

El encierro que muchos quieren

El encierro que muchos quieren

El encierro es algo poco natural.

Si lo es para los animales, ¿cómo no lo va a ser para los humanos?

Y lo que más me llama la atención es cuantas personas, están en pro de dicho encierro, en que no se termine, que se mantenga así, hasta que llegue la mendiga vacuna,

para así “mantener sus vidas a salvo”,

En todos los sentidos.

“Quédense aquí conmigo los míos, esperemos que se acabe el mundo y ya luego salimos”

Es una locura.

Que lo sepan, ya no saldrán los mismos seres humanos, que se encerraron en marzo.

Pero cómo es un tema tan polémico y todos tenemos puntos de vista tan distintos, ahora se volvió un,

“no hables de política, no hables de religión y por favor no menciones el covid-encierro”

Tengo una amiga que adoro, a la que su marido no la deja verme. Dice que he sido muy laxa en este encierro. Pero tengo papás de casi 80 años, y no he dejado de verlos.

De verdad estúpida no soy.

Sólo que cada quien sabe como lleva esta locura.

Y estaría bueno que todos leyéramos a Bernard-Henri Levy (filosofo/escritor francés), quien escribió el libro “Este virus que nos vuelve locos”, denunciando a las elites políticas y científicas y también a la “medicina espectáculo”.

Es un debate necessario, sobre todo en un país como el nuestro, porque en Francia todos tienen derecho a una cama y a una prueba. Pero aquí en México las pruebas en exceso sólo se las hacen los ricos, inlcuso sin síntomas,

porque “si puedo me la hago”, total cuesta sólo unos miles de pesitos, que equivalen a una o dos semanas de sueldo de su cocinera.

Pero si a una persona sin recursos le da #covid y no hay camas en la clínica u hospital que le quede cerca, que se muera.

Es el puto virus más clasista de la historia.

El libro habla de los dos tipos de locura, la locura de los cretinos, que niegan el virus. Y la locura de los miedosos, que reaccionan en exceso. A corto plazo dice el escritor, la primera es más grave, a largo plazo, la segunda tendrá efectos mortales. Es la diferencia entre la neurosis y la psicosis. Entre la negación y el delirio.

Levy dice que en su entrevista con el ABC que para saber hasta dónde puede llegar el confinamiento,

“¿no sería importante escuchar a los trabajadores, los sindicalistas, los representantes de asociaciones de mujeres amenazadas? ¿No sería razonable escuchar a las asociaciones de mujeres víctimas de violencias para saber si el confinamiento aumenta o no esas violencias? Los psicólogos tienen competencia para recordarnos cómo un hombre o una mujer, solos, ancianos o no, pueden morir de tristeza, soledad o desesperación. Padres y profesores de alumnos ¿no podrían ayudarnos a comprender los estragos del cierre de las escuelas? Los sociólogos pueden recordarnos cómo han aumentado las delaciones durante el confinamiento. Las asociaciones de emigrantes u hombres y mujeres sin techo, ¿no podrían ayudarnos a comprender su situación? Estrategas y expertos en geopolítica pueden advertirnos de la manera que Erdogan, Putin o Xi se aprovechan de la pandemia y el estado de coma que nosotros nos imponemos para aumentar su poder autoritario en sus zonas de influencia.”

Pero no,

quedémonos en casa, quietos, sin movernos, sigamos escuchando a los medios, a los pendejos políticos que saben nada de este virus,

y que mientras tanto las farmaceúticas se llenen los bolsillos, como lo han hecho siempre, como sucedió cuando se descubrío la combinación de medicamentos que salvaba a los pacientes con HIV.

Los pobres Africanos cayendo como moscas sin recibir nada,

Para que sólo los ricos o los que “tienen seguro médico” se salven,

Que se mueran todos los demás.

A ver si aparte de decir “ponte mascara, ponte gel, para salvar vidas”

Comenzamos a decir,

“Salven la economía, salven a las mujeres violentadas, salven a los niños de padres abusivos, salven a los abuelos de morir en soledad…”

Pensemos más allá,

Eso si es pensar en “los demás”.

No pensar que todos estarán bien con solo encerrarnos y embarrarnos alcohol en las manos.

No seamos ilusos,

Ni tampoco borregos.

#coviddiaries