El jueves pasado me invitaron a conocer un speakeasy nuevo. Con el pretexto de que tenían como DJ invitada a Miss Mara, una mujer talentosa que tiene la fama de poner a bailar a todos, decidí organizar el plan y lanzarme a conocer Bang Bang, que es el nombre de este barecito “clandestino” que se esconde detrás de las puertas de la cocina del restaurante Kiss Kiss en Gral. Prim en el corazón de la Juárez. Aprovechando que iba a ir hasta allá, decidí tener la experiencia completa y empezar con una rica cena pre-drinks, así que pedí mi reservación y llegamos puntuales. Antes de adentrarme en los detalles quiero contarles un poco sobre la historia de este lugar. Al platicar con Galia, una de las dueñas, me cuenta que la idea surgió mientras ella, Rodrigo y Paco estudiaban su maestría.
Quisieron abrir un lugar a donde pudieran ir ellos mismos a pasarla bien, comer rico y donde poder conjuntar sus ideas. Así pues le dieron vida a Kiss Kiss: Rodrigo al ser arquitecto es el responsable del diseño del concepto y la Imagen del lugar, Paco se encarga de todo el tema de alimentos y bebidas y Galia ve la parte de alianzas. Y cuando las cosas se hacen con ganas e ilusión, los resultados son extraordinarios.
Al a llegar a Bang Bang:
Al llegar al lugar vi desde afuera el anuncio luminoso con el nombre de “Kiss Kiss” y el símbolo de unos labios que inspiran sensualidad. Una gran barra central en forma de cubo fue lo primero que captó mi atención. Me pareció súper divertido ver que en esta barra en lugar de bancos tradicionales para sentarse, cuelgan columpios del techo. Así que cuando te sientas a tomar algo puedes mecerte y recordar con nostalgia y diversión cuándo fue la última vez que te subiste a un columpio. La Iluminación del restaurante es bajita y con tonos rojizos. Con un concepto urbano y chic, pero cómodo y sin pretensiones se puede ver la influencia asiática en todos los elementos decorativos: las lámparas chinas de papel rojo, los bambús y el arte pop con imágenes tradicionales del lejano oriente y luces neon. David, el gerente del lugar nos recibió con mucha amabilidad dirigiéndonos a nuestra mesa.
En seguida nos ofrecieron algo de tomar. Los expertos bartenders tienen una selección original de mixología donde puedes elegir drinks de mezcal, tequila, gin o algún vino. Si no quieres algo fuerte, te recomiendo probar una cerveza rosé, que tiene una mínima cantidad de alcohol y un gran sabor. Espumosa, rosada y súper rica! Hablemos de mi parte favorita: la comida!! En este lugar todos los platos son una fusión asiática con toques y acentos mexicanos. Aquí puedes experimentar mezclas de sabores exóticos con texturas muy variadas. Hay para todos los gustos, ya seas vegetariano, vegano o comas de todo. Lo que más me gustó fueron las entradas, muy frescas e ideales para compartir, cómo la ensalada de Kale con un aromático aceite de ajonjolí y granos de elote tatemado o la verde con mango asado.




Las tostadas de won ton con atún marinado en jengibre y ponzu, su toque mexicano de frijol y aguacate o los crujientes camarones empanizados con puré de aguacate y salsa dulce. Si te gustan los poke bowls, el de atún spicy es garantía o puedes inclinarte por un calientito bowl de ramen, con sus versiones de frijol (vegetal), res, cerdo o mariscos. Para cerrar con un toque dulce elegimos el pastel de chocolate, el más famoso del lugar, que viene con plátano asado, dulce de leche y crujientes pedacitos de plátano encima. Súper rico!! Ya satisfechos y con un par de drinks encima, decidimos que era hora de pasar a conocer el Bang Bang. Seguimos al gerente a través de unas grandes puertas de madera decoradas con la imagen de un luchador se sumo y el sol naciente japonés.




El letrero luminoso de “cocina” colgaba del techo. Al atravesar las puertas llegamos a un pequeño espacio donde se encontraba de frente la barra de la cocina de donde salen los platillos. A un lado la famosa Miss Mara mezclando su música con mucho estilo. Una barra de bebidas donde te preparan tus drinks y puedes quedarte parado y del lado derecho una habitación con unas cuantas mesas y bancos para sentarse. En la pared del fondo una imagen muy cool de unos simios disparando y las palabras “bang bang” de Neón rosa te dan la bienvenida. Nos acomodamos en una de las mesas, nos trajeron nuestras bebidas y empezamos a disfrutar de la noche.








¿La música de Bang Bang?
El ritmo perfecto de la música nos hizo cantar y bailar muy a gusto; sin darnos cuenta de pronto ya eran las 2.30 am…. tiempo de ir a dormir! Nos divertimos mucho y pasamos un rato agradable entre amigos. Si tienen ganas de ir a desestresarse a media semana, este lugar es muy buena opción. Por su espacio limitado tienes que llegar ya sea con invitación o con clave. Y por ahora sólo abre los jueves al público a partir de las 9 pm. Pero la buena noticia es que tanto los viernes como sábados puedes rentar el espacio para hacerte tu propia fiestita privada. Así que ya saben! Si están pensando en festejar a alguien especial este es el lugar. ¡¡Vayan!! ¡¡les va a gustar!
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