Desde poco antes de Navidad he traído antojo de comida de fonda o comida callejera. No lo había podido saciar debido al semáforo rojo que se vivió por esas fechas. Se vieron obligados a cerrar la gran mayoría de restaurantes. Para mi buena fortuna, el pasado lunes se me alinearon las estrellas para poder salir a desayunar y no lo dude dos veces. Tomé mi cubre bocas y un poco de efectivo, ya que a donde me dirigía no existen terminales bancarias, ni aceptan tarjetas de crédito. Mi destino era muy claro: “Lonchería Las Fodongas”.


Las Fodongas es una fonda toluquense típica y de toda la vida, la cual está abierta desde que tengo uso de razón. Aquí como en cualquier otra fonda, la concurrencia, como la comida forman parte del folklor.
Es un lugar donde podemos encontrar comensales de todo tipo de estirpe, así como políticos de alto rango, alguno que otro fifí y banda, eso sí, tragones todos que buscan, saben y aprecian del buen comer. Cabe aclarar que esta fonda no es para todos; no tiene manteles largos, servilletas de tela, así como tampoco goza de instalaciones o arquitectura de vanguardia. Sin embargo todo esto lo compensa su deliciosa y exquisita comida que ofrece a sus comensales, acompañados de un servicio ejemplar, amigable y sumamente eficiente. Este lugar es lo que se conoce como una antojería.


¿Para quiénes la recomiendo?
Para todos aquellos que buscan desayunar unas claras con espinaca, unos huevos benedictinos o un pan francés, temo que tendrán que quedarse con las ganas ya que este no es el lugar indicado. Aquí el menú no es extenso pero es original, tradicional y delicioso. Las Fodongas son famosas primeramente por sus Albóndigas, las cuales vienen en dos presentaciones: en chipotle y en mole verde. Para muchos, las mejores albóndigas de toda esta ciudad capital. Sin embargo, para mí la estrella del lugar y por lo que regreso una y otra vez es sin lugar a duda la panza de res, mejor conocida como “Pancita”.


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Sé que en este momento perdí ya a muchos lectores, los cuales simplemente no les agrada leer o escuchar en lo absoluto acerca de viseras, lo cual respeto pero no comparto. Lo que no está a discusión alguna es que esta pancita es una ganadora nata, nominada ya al premio Nobel de la Paz, al de la Academia e incluso al más prestigioso y codiciado de todos, al Tv y Novelas.
Una verdadera joya para los conocedores y para los que no comulgan con este tipo de comida, sin duda una gran tentación para poner en su lista de cosas que hacer para antes de morir y pasar a una mejor vida.
Un poco de historia…
…para aquellos que nos gusta saber un poco más de los que comemos. La pancita es un platillo mexicano que se remonta a la época virreinal y que además de ser deliciosa, es también ideal para curar cualquier tipo de cruda o resaca. Cuenta la leyenda que en aquellas épocas, el carnicero de la ciudad, de origen español, no le gustaba que los indígenas consumieran de su carne, ya que decía que era solo para uso exclusivo de españoles o burgueses, por lo que a los indígenas solo les vendía el retazo del animal. Un día, la cocinera de una casa de españoles adinerados, le pidió al carnicero que le vendiera pancita y pata.
El carnicero, sorprendido, le preguntó, ¿para qué quería menudencias para sus señores?, a lo que ella contestó que era para hacer menudo. Los hacendados, al oler el delicioso aroma que desprendía la concina cuando comían sus empleados, tuvieron curiosidad de probar el platillo y de esta forma se popularizo el menudo o pancita, convirtiéndolo en un manjar para ocasiones especiales.


Existe un recetario español de finales del siglo XVI, en donde se comprueba la existencia de este platillo. Es en el Libro del Arte de Cozina, de Diego Granado, en el que se le determina de manera despectiva como mondongo a los callos o pedazos de estómago, debido a que su consumo siempre estuvo asociado con clases sociales populares.
La palabra mondongo, como también se le conoce al menudo, es una derivada de mondejo que se refiere a bandujo, un vulgarismo sinónimo de intestinos o tripas de animales. La preparación y nombre de este platillo varía según la región donde se consuma, pero siempre es un caldo con trozos de panza de res. En México, se le añade una mezcla de chiles y se sirve con orégano. Es un plato muy elaborado y de larga cocción, por lo que usualmente se prepara sólo en ocasiones especiales.
Mi experiencia en Las Fodongas
Regresando a mi lunes y aclarando que no estaba crudo, para que no haya critica alguna. Llegué a las Fodongas por ahí de las 10 de la mañana y para mi sorpresa había dos filas de gente, una para aquellos que ya habían hecho su pedido y solo iban a recogerlo y la otra para los que iban a ingerir alimentos in situ. Obviamente yo me forme en la segunda y como a los 10 minutos pude acceder a una mesa. Casi de manera instantánea, una amable camarera tomo mi orden: Jugo fresco de naranja con zanahoria, un taco de obispo (el cual detallaré en otra ocasión) y mi orden de pancita de res.


No pasaron más de 3 minutos cuando ya me encontraba refinándome mi taquito de obispo a manera de botanita mañanera seguido por una pancita bien calientita. A mí me gusta agregarle a esta última una cucharadita de orégano, una más de chile en polvo, un poco de cebolla finamente picada y medio limón. Primera probada… cual Bocatto di Cardinale. Perfección absoluta y cantos gregorianos al unísono. Me llenó de alegría el percatarme que no han perdido en lo absoluto la sazón. Sin lugar a dudas, la mejor pancita que puedes probar en la zona.
Después de los aplausos de mi parte para con la cocinera y de puro coraje para aprovechar la ida a esta Catedral del sabor, me vi en la necesidad de pedir una tortita de albóndigas en salsa de chipotle con una embarradita de frijoles por no dejar. Una poesía a la cocina, oda a los dioses del abotagamiento. Su sencillez es implacable, pan de amasijo (original de Toluca), albóndigas y frijoles. Amor a primera mordida.
Más recomendaciones
Otros guisos que se sirven en este lugar, los cuales de igual forma son solo para conocedores, son el espinazo en mole verde, la cola de res en salsa verde y la medula en caldo de jitomate. Yo no soy fan del café, pero me comentan que hay un muy buen café de olla o en su defecto un siempre agradable café con leche.
Notas importantes que debe de tener en cuenta el gordo profesional al ingresar a este lugar son que el pan extra se cobrará a 3 pesos la pieza y una vez que el platillo y bebida que uno ordenó estén en su mesa por higiene no habrá cambios. Una chulada contemporánea esta lonchería, también conocida como “Doña Chofi”.
Una vez terminado el mejor desayuno del año, regresé a mis actividades habituales con una sonrisa de oreja a oreja. No hay nada como comenzar bien la semana, todo flores, todo positivo y sobretodo con mucho ánimo y enjundia.
Como no agradecerle a mi papá por haberme hecho probar todo este tipo de comida de pequeño, la cual sinceramente no recuerdo que me haya costado mucho trabajo. Lo que si recuerdo con mucho cariño, son los domingos. que desayunábamos pancita en la casa, después de que acabara el programa de Chabelo, la cual nos dejaba listos para aprovechar el domingo al máximo.
Provecho
#ReginaTeLoCuentaMejor







