Gu Shu es un proyecto que se concreta en el 2020, un taller que intenta, en cada paso, da afectar lo menos posible su entorno y respetar y aprovechar los materiales naturales con los que cuenta.
Imagino que en Oaxaca hay tres luces que hacen el color. Para mí, la luz de “primavera” revela flores, frutos e insectos que brotan de la tierra para disfrutar la emoción de ese tiempo. Los colores que sólo se pintan en esa época llegan con ese calor para dar nueva vida.
Otra luz que llena los ojos y los sentidos con abundancia, es la de las “lluvias” la de las siembras y todo lo que ahí se da, del agua y los montes verdes, árboles frondosos y cielos muy azules, esa es la luz de la lluvia.
La tercera es la de TodoSantos, que trae las flores del dorado, del ámbar y llena de aromas y nuevos sabores cada casa.
En esa tercera luz, en el vientre de una olla se conjuga el fermento de un azul que parece necesitar un arrullo para nacer y que al surgir nos abastece todo el año de tonos profundos, añiles y verdes.
Gu shu, es el anhelo de encontrar y recolectar colores
Luego, verterlos en una de las fibras más entrañables, delicadas y protectoras que la humanidad ha llevado por muchos años. La seda.
Un delicado juego que se logra con el agua de las lluvias, la tierra de las ollas y las luces de Oaxaca con la que he crecido y que han sido mi paisaje cada día, mi inspiración
El taller y la sala de exhibición se encuentran en el centro de la ciudad de Oaxaca.
Instagram: @gushutintorera
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