Estilo de vida

¡Hasta pronto, John Reuter!

¡Hasta pronto, John Reuter!
Alejandro Serna, Clemente Serna Alvear, John Reuter y Javier Martínez Staines.

Por Javier Martínez Staines

Maestro John,

Música de Rocky. Era la primera reunión offsite con la redacción de Expansión a fines de los 90. John Reuter quería entusiasmar a un grupo de periodistas aguerridos para sumarlos a una visión de calidad mundial. Los rostros del equipo reflejaban el escepticismo y el desconcierto de estar frente a un CEO recién llegado de Nueva York, que como primera medida recetaba música motivacional a todo volumen.

John Reuter falleció el pasado 14 de mayo.
John Reuter falleció el pasado 14 de mayo.

Frustrado por la falta de entusiasmo, me dijo que no entendía. Le respondí eso, justamente: que no entendía. Estás hablando con un equipo que ha trabajado mucho en muy malas condiciones, que comparten hasta los teléfonos, que no tienen infraestructura. Se comprometió a resolver eso. Una semana después llegaron teléfonos, computadoras nuevas y la remodelación completa de toda el área de trabajo. Se contrataron más periodistas y diseñadores.

Ese es el ingrediente de un verdadero líder: victorias rápidas que generen credibilidad e inspiren respeto. La música de Rocky se desvaneció, pero su palabra quedó impresa en tablas de la ley. Era el comienzo. Vaya aventura la que vendría. John abría la puerta a la oportunidad soñada de trabajar con recursos más sólidos y hacer un periodismo económico de mayor alcance, con historias de más aliento. Le obsesionaban las portadas y podía pararse detrás del director de arte durante horas hasta alcanzar la imagen precisa, las tipografías correctas, la frase contundente. Podía lanzar revistas al aire, encabronado por un resultado que no estaba a la estatura de lo mejor del mundo. Podía brincar de emoción cuando el producto final era perfecto.

Javier Martínez Staines se despide con esta emotiva carta del 'Maestro John'.
Javier Martínez Staines se despide con esta emotiva carta del ‘Maestro John’.

No hay mejor aprendizaje que pararse al lado de quien está obsesionado con la calidad, incluso cuando el recurso pedagógico incluye gritar tres o cuatro fucks y jalarse los pelos con desesperación. Detrás de un carácter explosivo, prevalecía un tipo astuto, apasionado y cariñoso que se había puesto como consigna revolucionar los estándares de las revistas en México. Lo logró. Fue una tarea titánica que incluyó decenas de nombres de mujeres y hombres de mucho talento y deseo de participar en algo grande. De ser una empresa de publicaciones de negocios e industria, Expansión le hizo honor a su nombre y, en unos cuantos años, se sumaron sueños con los títulos de Quién, Vuelo, Quo, Elle, Life & Style, Chilango y más. Cada lanzamiento fue un parto doloroso y feliz.

Cada vez se sumaba más talento a la organización. Con cabeza, corazón y entrañas se había tejido un círculo virtuoso sin paralelo en el mundo mexicano de las revistas. John, el gran maestro. Tuve el privilegio de tenerlo muy cerca. Fuimos compañeros de habitación en muchas reuniones fuera de la oficina, de viajes de trabajo, de navegación en su velero, de sushi y costillas BBQ, de sueños y frustraciones, de alegrías y dolor, de historias de amor, de encuentros y desencuentros. Cuando me fui a la competencia, del otro lado de la barda, se enojó mucho conmigo. Años después, en el tenor de una campaña colectiva en contra de la inseguridad y la violencia en el país, me buscó y me pidió que escribiera las frases. Allí inició el reencuentro. Ya era irrelevante que estuviéramos en lugares distintos: las palabras siempre nos hicieron cómplices.

Creativo, mosquetero del marketing, visionario, workaholic, intenso, sonriente y a ratos hasta feliz, John Reuter fue guía y amigo, líder y niño, gringo y mexicano, productor estilo Broadway y editor y publisher a la vez, con esa pasión contagiosa por la música, el mar, la conversación y, por supuesto, las revistas, esos objetos –hoy casi de museo– que nos unieron, nos hicieron discutir, crear, pelear, jugar y nos volvieron a unir.

John Benjamin Reuter
John Benjamin Reuter

Recibir la noticia de su partida es difícil de asimilar. Cuando alguien te marca tan profundamente, tiene cierta dimensión de inmortalidad. Pienso en su esposa y en sus hijos y me embarga una tristeza adicional que no sé cómo administrar. Leo el epígrafe que su familia eligió, de Robert Louis Stevenson, y lo veo ahí, de pie frente al pizarrón blanco, haciendo preguntas, desarrollando un nuevo mapa de navegación, elocuente e inspirador. Entonces pienso en el privilegio de todos esos años en que fui uno de los copilotos de ese barco llamado Expansión y me siento profundamente agradecido con la vida, por ese privilegio de ponerme cerca de esas personas raras que logran transformar realidades.

You fucking rock, man.

Toda mi admiración, respeto y cariño.

Javier