Mis queridos, ¡qué bonitas son las bodas! y más cuando son la culminación de una linda historia de amor. Marisol Herrera y Justin de Mola se conocieron en San Francisco, ciudad a la que ambos llegaron a vivir por diferentes razones.
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Después de un clic instantáneo en donde el destino comprobó lo mágico y feliz que puede llegar a ser, y después de su boda civil en el City Hall de aquella ciudad.
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Se casaron por la iglesia en Puebla, ciudad natal de ella.
Ah! Pero no sin antes gozar de muchas y divertidas despedidas de solteros que sus amigos les prepararon. Si algo hay que decir de esta pareja, además de lo enamorados que están, es lo bien que se entienden y se «agarran la onda».
Marisol es una mujer que además de guapa, elegante y divertida, es muy alegre, ama bailar, amiguera y Justin le sigue con la misma energía en todo. Con decirles que hasta clases de baile tomó para su baile ya como esposos. Son una pareja que hace equipo y que se complementan al 1000.
Ambos disfrutaron cada momento previo a su boda y además de felices, qué bien lucieron. Desde su caminar por Los Sapos, hasta cantando rancheras. Nadie hubiera pensado que llevaban varias celebraciones previas. Ambos radiantes e impecables.
Y ¡llegó el día de la gran boda de Marisol Herrera y Justin de Mola!
Qué alegría se sentía en la iglesia. Y qué les digo de la belleza de la Hacienda San Agustín en Atlixco, espectacular.
Una cena deliciosa en donde no faltó el pato y el mole, favoritos de la novia. Antes de eso un delicioso Foi Grass, crema de pistache, todo era detalle. Y la caja de postres para cada invitado, una sorpresa muy linda de los novios para sus invitados.
Volviendo a la fiesta, ¡que buena música toda la noche! Primero un grupo de Guadalajara, Soul by Carranza y ¿la verdad?Excelentes y un muy buen playlist armado por el papá de la novia.
Tanta emoción cuando los novios bailaron con sus papás. Ella con su papá y él con su mamá. Varios se emocionaron hasta las lágrimas. Y bueno, Justin demostró que las clases de baile le dieron muy buenos «moves«, para seguirle el beat a su esposa.
Mucha alegría, muy buena vibra y sobre todo mucho amor.






















¡Enhorabuena! Por una larga y feliz vida juntos, queridos Marisol y Justin.
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