En esta era de la mala influencia, un par de días antes de que arrancara la polémica de la “apropiación cultural’ de la niña Jenner, con su nuevo tequila, yo ya me la había topado en mi Instagram. Mi primera reacción, fue justamente la de “¡Uta!, otro famoso con su tequila”. Y más que preocuparme por las trenzas, el sombrero o el caballo, me preocupé por las otras marcas de tequila –el que se comercializa por mexicanos que lo fabrican desde hace cientos de años– con maestros tequileros de ‘a de veras’.
Porque aquí lo que sucede, es que ahora llega esta bruta, que sin duda es de las mujeres más bellas del mundo, y nos dice básicamente: “Ya aprendí de este hermoso lugar, su cultura y su gente”. Y la gente lo interpreta como que ella ya está preparada para decirles que ESE ES el tequila que deben tomar. Y así será. La gente verá la etiqueta de Kylie y ese pedirá por la influencia que ella tiene sobre ellos.
Además, el tequila 818 cuenta con un diseño brutal y millones de dólares para marketing, incluyendo los millones que le pagaron a la reality star, por ser “socia” de su marca. Muy listos, dijeron: “Metan a la guapa esta, démosle una parte del business, y con eso bastará para que se venda…”
Será un éxito, le comenté a una amiga, y podrá saber a madres, los premios que disque ganó son una payasada. El director del consejo regulador del Tequila es otro bruto, obvio trabajaron con la gente de México, obvio lo hicieron como se hace el tequila, pero eso es lo de menos, al final la gente lo comprará y lo beberá solo porque Kylie lo dice.
Así de apendejado está el mundo.
La influencia de los protagonistas de reality shows
Se acabó la opinión de los líderes de ‘a de veras’, ahora son los que salen de los reality shows, la basura más grande que se ha inventado en la televisión.
Y se repite la historia cada día, vergonzosamente sucedió en estas pasadas elecciones, ¡qué doloroso! Ahora resulta que unos influencers de cuarta se convencieron por el Partido Verde, “pues trae buenas propuestas”; sabiendo la cantidad de porquerías que han hecho, los robos de tierras y de miles de millones.
O no, quizás no saben nada, dudo que lean, dudo que estén enterados, me pregunto incluso si habrán votado.
Imagínense, convencidos con el Partido Verde Ecologista de México, ¿convencidos de qué? Ahí no hay ideas, ni programas de nada, son una bola de ladrones, se apropiaron de Quintana Roo. A la gente se le olvidan las aventuras del niño verde. Le han cachado muchas y siempre sale absuelto ante la PGR, con lo cual sigue por ahí robando sin parar, junto con todos sus discípulos, una bola de patanes “mirreyes”.
Lamentablemente esta vez no se trataba de una marca de tequila, ni de competir entre productos en un anaquel, se trataba de votar por quienes estarán al frente del gobierno del país de donde somos, en donde vivimos. Y por más cínicos que seamos, hay que ser pendejo –para por unos miles de pesos que no necesitan tanto– decidir apoyar al peor partido de México. Y digo el peor porque no es un espacio político, es el negocio millonario de Jorge Emilio González Martínez.
Pero entonces, estos influencers salen y dicen esos mensajes a sus seguidores, y ahí el problema es que se los crean, el problema es que sus fans, si son tan imbéciles como ellos, voten por un partido que es básicamente un voto tirado a la basura.
¿A qué hora pasó todo esto?
¿Qué nos está pasando a todos? ¿Qué nos hace creer en estas personas? ¿Cuáles son sus credenciales? ¿Qué nos hace pensar que su verdad es la verdad absoluta? ¿Los de Acapulco shore?, ¿alguien se ha detenido a ver ese show unos minutos?
La semana pasada estaba en un viaje de trabajo, y como ya no tengo tele funcionado en casa, me caía de variedad encender la TV llegando al cuarto, y el primer canal que salía era MTV.
El primer día lo dejé y me fui a bañar. Al salir comencé a escuchar a una bola de ignorantes que no tienen ni el vocabulario completo para formar un párrafo, y salí corriendo a ver de qué se trataba. Me detuve tres o cuatro minutos a intentar ver esa serie. No aguante ni uno más.
Y cuando me enteré que les pagaron para hacer propaganda al Partido Verde, aunados a la lista de otros estúpidos profesionales, dije ¿pero quién carajos escucha a estos tipos?, ¿de verdad tienen “influencia” en la gente?, quiero llorar de pensarlo.
Esto es más peligroso que todo lo demás. El abismo de “influencia” en el que nos estamos hundiendo.
Creo que llegó la hora de hacernos unas cuantas preguntas, pues ya las elecciones pasaron, ya los resultados son los resultados, pero mañana surgirán 20 ejemplos más, de como esta “era de la influencia”, al ser mal-utilizada, puede dañar profundamente a un pueblo, a un país, a miles de millones de personas, o mejor dicho, de “seguidores”.
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