Cuando mi amiga Jeanine me dijo de los social bubbles, me cague de risa porque parecía broma.
Ella y su marido Patrick, viven en LA, donde #covid ha pegado muy cabrón.
Tras su encierro de varias semanas, le hablaron a unos amigos que también se estaban cuidando mucho, para verlos. Y la amiga le respondió que no podían porque ya habían afianzado su bubble con otra pareja.
Así mismo,
Y las reglas de esas bubbles, no puedes ver a nadie mas y tienes que ser exclusivo.
Es una monogamia de grupo.
En México también hay familias que han afianzado su bubble, no sé si con la misma formalidad que los gringos, que estudian las reglas, hacen un par de zoom meetings para discutirlo, y hasta firman su pacto.
Payasos,
por eso Trump es su presidente
(Pero eso es otra historia).
Nosotros no tenemos un bubble, pero tenemos claro que nuestros amigos en LA serían parte de él, lamentablemente no viven tan cerca de nosotros.
Pero cuando hacemos el ejercicio (a la hora del mezcal) J y yo, y nos hacemos la pregunta de,
¿a quién meterías a tu bubble exclusivo de no poder ver a nadie más?,
y se pone muy complicado decidir,
¿Es pareja?, ¿nos caen bien los dos?, ni madres esa vieja me caga, ese guey tiene mala peda, esa chava es aburrida, ese cabrón ya no bebe, a ellos no les gusta el mezcal y prefieren tequila…
y así nos vamos, y dejamos fuera a todos esos que mencionamos.
Pero este fin de semana ya decidimos armar nuestro bubble de 3 días, con nuestros amigos Giorgio y Fer, que lejos de no presentar ninguno de los atributos recién mencionados, cocinan muy rico, son aficionados al mezcal y les encanta armar playlists con nosotros.
Asi que agradezco al Ach, que aun sin firmar pacto durante este puto covid,
nos han vistado varias veces para el aperitivo – y cambian el aire un poco – con su agradable platica y risas.


Ustedes ya tienen pase directo al #bubble
Y a los demás, les iré avisando en corto.
#coviddiaries







