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Mi experiencia en el Aman de Nueva York, por Luisa Serna

Mi experiencia en el Aman de Nueva York, por Luisa Serna
Aman es una experiencia única en Nueva York

Mucho he leído y escuchado sobre los hoteles Aman. Personalmente, conozco dos en Asia y quedé maravillada: desde el trato, las instalaciones y qué les digo del spa, ¡espectacular! 

Esto fue hace ya algunos años, así que un poco me olvidé del tema cuando hace unos días estuve en Nueva York en un viaje de familia donde surgió la oportunidad, gracias a mis muy queridos amigos de LoveBrand, de conocer el prácticamente nuevo Aman en la ciudad. 

Este hotel es todo un fenómeno: ubicado en el emblemático edifico Crown, en el Upper East, en el pleno centro de Manhattan. 

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El Este se encuentran con el Oeste y lo antiguo se encuentra con lo moderno 

El esplendor arquitectónico original de la ciudad y el lenguaje y diseño armonioso de Aman se combinan, reinventándose la tranquilidad inimitable de esta reconocida firma con el corazón del centro de Manhattan; en la esquina de la Quinta avenida con la calle 57. 

Con una terraza con jardín abierta todo el año, el super renombrado Spa Aman y sus amplias suites hacen de este lugar algo muy especial. 

Nada más entrar, te sientes transportada. Cero ruido y unas dimensiones inmensas, muy en el estilo Aman. 

Desde que llegas a la entrada te sientes super bien recibido:¨Bienvenidas a Casa¨, fue lo primero que escuchamos de la amable conserje al ingresar a la propiedad

Cabe mencionar que una semana antes de llegar, el personal del hotel me contacto vía mail para preguntar si alguien de mi grupo o yo teníamos alguna alergia o necesidad especial. Además, preguntaron los nombres de mi mama y mi hermana. 

Al llegar, tenían ya listas etiquetas grabadas en piel con sus nombres para identificar nuestras maletas.

 

En el piso 14 haces el check in y de ahí te llevan a tu suite. Nada más entrar, se respira un ambiente zen. 

La suite está equipada con chimenea funcional, interiores de inspiración japonesa y un baño integrado con una tina que al verla te estás imaginando meterte y pasar mucho tiempo ahí. 

Feliz y relajada en Aman 

El baño viene, además, equipado con cepillos de dientes, pasta y todo lo que puedas necesitar. 

El servibar, repleto de todas esas bebidas que se te pueden antojar, incluia Champagne blanca y rosada; es como una tienda de golosinas antojables y del cual puedes disfrutar sin costo. 

Hay dos conceptos gastronómicos: Ara, un tributo a la rica historia culinaria de Italia, y Nama, una celebración de la tradición gastronómica washoko de Japón. 

Ese día en la noche cenamos en Nama y además de disfrutar uno de los mejores sushis que he probado, el mesero siempre estuvo atento indicándome qué platillos podía probar, ya que soy alérgica al gluten. En verdad una atención muy especial. 

Al día siguiente fuimos a conocer el spa y quiero decirles que más que un spa, lo que tienen en Aman New York, se puede denominar ¨Santuario Urbano¨. 

Se trata de 2300 metros cuadrados de superficie dedicados al bienestar, que incluyen salas de masaje, un baño de vapor y una sauna banya. 

El bar es otro lugar muy especial. Y qué les digo del Lychee Martini: espectacular. 

Este lugar te invita a no querer salir de ahí y quedarte a disfrutar de sus espacios, su comida y sus tratamientos. 

También tiene un espectacular gimnasio muy bien equipado, en el cual puedes pasar horas si eso es lo que te gusta; así como disfrutar de diferentes clases como yoga y pilates con profesores altamente capacitados. 

Aman New York también tiene residencias, ubicadas en los últimos pisos del edificio y membresías para disfrutar de las instalaciones. 

La experiencia Aman es una que vale la pena vivir. 

Y ya después, nada es igual. 

Altamente recomendable. 

R, 

#ReginaTeLoCuentaMejor 

#ReginasPicks 

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