Casa Pedregal fue el escenario elegido por Kris Goyri para presentar su primera colección de vestidos de novia.
Luego de recibir la invitación, en El mundo de Regina no quisimos perder la oportunidad de conocer la nueva apuesta del diseñador mexicano, quien se adentra en una nueva aventura con esta colección.
















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El desfile nupcial de Kris Goyri
Bajo el tema ‘La Boda’, Kris Goyri organizó una gran fiesta para presentar su primera línea de vestidos de novia.
Inspirada en la botánica mexicana —en la geometría de una dalia, la línea pura de un alcatraz, la sensualidad quieta de una magnolia —, las piezas de esta colección retoman a la flor como símbolo de belleza y fuerza.
Luego de tomar nuestro lugar, dio inició al espectáculos, donde una a una de las modelos desfilaron los vestidos de Kris Goyri.
Cada prenda está construida a través de procesos artesanales y de alta costura.
Los plisados, realizados a mano dentro de nuestro taller, dan vida a pétalos en movimiento y a flores que parecen bailar.
Entre las telas que dieron vida a esta colección destacan los chiffones, crepes de seda, organzas y tulles, que fueron magistralmente intervenidas para crear estas bellezas.
Algunas prendas resaltaron porque fueron intervenidas con pequeñas piezas de cerámica con motivos florales hechas por el escultor Juan Villavicencio.
Algunas en formas como pétalos y botones de flores que aportan un toque surreal, poético y profundamente mexicano.
















El paraíso de Kris
El lugar donde se llevó a cabo el desfile se transformó para recrear una atmósfera romántica y nupcial muy al estilo de Kris Goyri, bajo la dirección de su amigo Jerónimo Gaxiola.
Por su parte, Alejandra Manzano armonizó el espacio con floripondios y texturas naturales.
Martha Brockmann diseñó la mesa con piezas únicas de su colección, mezcladas con vajillas de CARACOA —un proyecto conjunto con Kris.
Además del desfile, Kris nos consintió con un banquete a cargo del chef Lucho Martínez, servido por Ultramarinos, con coctelería de autor junto a Tequila 1800 y maridaje curado por Monte Xanic.
El toque dulce lo dio el pastel de Odette.




















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