Esta semana escuché un podcast de Se Regalan Dudas, se llama «¿Cómo sanar la relación con papá?» y aunque entré buscando algo completamente diferente me quedé con un aprendizaje muy bueno que les quiero compartir: las heridas de tu niño interior.
Hace unas semanas empecé un curso de sanción que me ayudo increíble, y una de las primeras meditaciones hablaba sobre el niño interior, yo ya había hecho algunos ejercicios con esto. Pero jamás lo que hice ahí. En resumen, tenías que imaginarte a tu yo pequeño, junto a tu reciente versión y abrazarlo. Imaginarte todo esos sentimientos que tenían que te aterrorizaban y decirle que todo iba a estar bien. ¡Qué fuerte! No lo pude evitar y las lagrimas se me salían.


En una de mis notas les platique que estaba trabajando en no reaccionar ante los problemas de mi día a día con mi niña interior. Ya que eso me alejaba de la realidad de las cosas pues todo lo veía como un ataque. Debo aceptar que la niña que llevo en el interior se podría decir que tiene heridas de injusticia y abandono. Y como todas las demás, son difíciles de enfrentar. Así que al hacer el ejercicio anterior, podía sentir realmente esto y veía cómo mi yo adulto lo abrazaba.
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Volviendo al podcast que escuché, aquí me quedó algo muy muy grabado. En resumen decía que para poder ser una mamá o papá teníamos que conectar con nuestro niño interior y sanarlo. De esta manera podemos tratar a los hijos o niños de esa manera.


Muchas veces cuando veo a niños chicos o adolescentes me desesperó rapidísimo, y con esto logré darme cuenta de muchas cosas. Primero, estoy reflejando mis heridas en ellos, y no puedo tratarlos como a mí me hubiera gustado que lo hicieran porque en mi inconsciente ellos también tienen que pasar por lo que yo. ¡Qué locura!
Todavía no soy mamá, pero si planeo serlo y creo que esto es un aprendizaje MUY GRANDE. Una gran señal de que día a día debemos trabajar con nuestro niño herido y enseñarle que no pasa nada. Aunque sientas que ya lo superaste, puede ser que no. Así que esto es un trabajo de todos los días, tener las heridas de tu niño puede afectar tu: relación de trabajo, amorosa y como papá o mamá.


Ahora, pude entender muchas cosas de mis papás que quizá no tenían resueltas, justamente, sus heridas de la infancia. No justifico algunas actitudes, pero sin duda, las entiendo y eso me hace tener paz.
#ReginaTeLoCuentaMejor







