A estas alturas de mi vida estoy plenamente convencida de que la mente lo puede casi todo, desde cambiar un estado de ánimo, ayudarte a salir de una depresión, curarte de una maligna enfermedad o alcanzar metas poco realistas.
Uno de mis maestros, Vishen Lakhiani, creó un sistema para apoyar a nuestra mente a alcanzar estados del ser muy placenteros y agradables, además de lograr metas, si eso quieres, se llama Día Perfecto.


A la mente hay que engañarla, y lo digo así, sin tapujos, porque es la verdad y lo hacemos todo el tiempo, aunque no lo creamos. Solo basta recordar que nuestra visión de la vida es subjetiva y todo lo que aportas a tu cerebrito está medido a través de tus sentidos, por lo que es real para ti, pero no para los otros… Así que después de haber dicho esto, jaja, vamos a decirle mentiritas a nuestra mente para que actúe a nuestro favor.
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Otra cosa que necesito aclarar, es que nuestra mente convierte en realidad lo que hablamos con ella, así que lo que le digas, bueno o malo, tiene a realizarse de una u otra manera, sin necesidad de convertirnos en adivinos o psíquicos.


Retomando el punto, vas a decirle a tu mente cómo sería un día perfecto para ti y vas a sentirlo tanto, que te vas a fusionar con esa imagen. ¿Fácil, no?
Aquí te platico paso a paso mi propio método, corregido y aumentado del de la versión de Vishen:
- Te sugiero hacer esto antes de dormir, porque tu mente está en calma, y esto le permite ser domada a tu antojo. Pero si prefieres oro momento, también puedes hacerlo, solo trata de no confundir tu ejercicio con un daydream.
- Cierra tus ojos, respira y lleva tu atención a tu cabecita. Revisa si tienes pensamientos y déjalos ir.
- Ahora pon atención a tu corazón, que no haya sentimientos negativos en él. Y si sí, sácalos por medio de tu respiración.
- Vuelve a tu mente, piensa cómo es un día perfecto en tu vida, incluso, podrías planear tu día siguiente. ¿Cómo es tu despertar? ¿Qué haces en seguida? ¿Con quién comes y qué comes? ¿Cómo te sientes? ¿Qué haces en la tarde? ¿Y a la hora de la cena? ¿Con quién platicas? ¿Qué platicas? ¿Cómo termina tu día? Todo lo tienes que hacer de la manera más vívida posible.
- Cuando termines de visionar siente en tu corazón un agradecimiento extremo, si quieres también amor por la vida, fusiónate con estos sentimientos. Toca tu corazón con tu mano izquierda unos segundos, percibe su latido. Siéntete así, disfrútalo, emociónate.
- Entrega tu visión al Universo, sólo suéltala al Cielo y éste se va a encargar de obrar de la mejor manera.
- Terminado el ejercicio siéntete libre de dormir o hacer lo que quieras, pues tu visión del día perfecto está por convertirse en realidad, sólo fluye y no controles.
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