Después de mucho tiempo sin escribir y en un año complicado para todos, hoy me tocó ver en la calle una escena que me llegó al alma. Un canino a quien poco a poco se le estaba apagando la vida, no lo habían atropellado, parecía algo diferente.
Con el había tres perritos más que lo lamían y con la cabecita le daban golpecitos en el cuerpo a modo de despedida creo yo, me impactó. Cuanta compasión puede haber en los animales, compasión que a veces nos falta a nosotros los humanos.
Compasión y empatía necesarios en estos tiempos tan duros,
por miedo podemos caer en encerrarnos en nosotros mismos, en nuestro dolor y olvidarnos de lo importante que es tratar de vivir en sintonía con todos y todo lo que nos rodea.


Lee también: LOS MEJORES PARQUES PARA PERROS EN LA CIUDAD DE MÉXICO
Considero que no ha sido un año fácil para nadie.
Todos hemos pasado por un proceso de aprendizaje, duelo, incertidumbre y cambio que nos ha movido infinitamente, pero en el que sí profundizamos, podemos encontrar algo rescatable y bonito que nos ha ayudado a ser mejores personas.
Creo que el tratar de vivir conectados y en agradecimiento nos hace no perder eso que hoy los perritos me recordaron, y quienes a la vez con profundo dolor también con aceptación y en paz dejaban ir a su amigo peludo, o al menos así lo sentí.
No quiero terminar el año sin agradecer todo lo vivido. Sin agradecer a todas esas personas quienes me han ayudado en este proceso y a quienes amablemente me regalan un poco de su tiempo para leerme.
Lee también: ¿LOS MÁS FELICES CON SUS AMOS EN CASA? LAS MASCOTAS?
Espero que este futuro sea más claro y bonito para todos. Que el aprendizaje venga desde la luz y el amor. Que nunca perdamos la conexión y que seamos una antena despierta al llamado de ser mejores seres humanos para este mundo.







