En diciembre de 2022 Isabel Preysler, de 72 años de edad, ex de Julio Iglesias, anunció a través de una portada de la revista ¡Hola! que su relación con el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, de 87 años, había terminado luego de ocho años de un romance otoñal. La causa: los celos del escritor peruano.
Pero esta relación se dio de una forma muy intensa ya que, como un adolescente, Mario dejó todo por ir tras la reina de corazones. Así se le conoce a Isabel por ser una de las consentidas de la prensa rosa, una mujer que se mueve en las esferas del mundo social de España.
[the_ad id=»102809″]
El escandoloso matrimonio de Mario Vargas Llosa
Vargas Llosa estaba casado con Patricia Llosa. Tras 50 años de relación y tres hijos: Álvaro, Gonzalo y Morgana, Mario se fue. No se podría decir que era un matrimonio estable pues el escritor siempre ha sido un enamorado de la belleza femenina y su esposa lo sabía. Fue así que su relación comenzó en medio del escándalo.
Mario estaba casado con Julia Urquidi y vivían en París, alejados de todos luego de que su matrimonio no fue bien visto porque se trataba de una relación entre sobrino y tía. Ella era una joven de 19 años y él tenía 29. Su amor duraría tan solo ocho años, ya que cuando el escritor conoció a Patricia, sobrina de Julia, quedó prendado de la belleza. En ese entonces, Patricia Llosa los visitaba de manera regular y así inició el acercamiento entre ambos que puso punto final al primer matrimonio de Mario Vargas Llosa.


Carta de una esposa herida
El cuento de hadas entre la mujer de la alta sociedad española y el premio Nobel se desarrolló en España entre eventos y alfombras rojas. Tanto a Isabel como a Mario les gustan los reflectores, por lo que los paparazzi los seguían a todos lados.
Del otro lado del mundo, Patricia sufría este romance de su exmarido porque no era como los ‘otros’ en los que Mario se iba un mes y regresaba. Al menos así lo aseguró la exesposa del intelectual en una carta que envió a Isabel cuando recién iniciaban su relación y la cual salió a la luz hasta ahora, gracias a la periodista Pilar Videl.
En un intento de que el escritor volviera a casa, Patricia quiso comunicarse con Isabel pero ésta rechazó cada una de sus llamadas. Hasta que un día llegó una carta que pudo haber tirado y al final prefirió conservar.
“El matrimonio lleva roto muchos años porque él tiene como costumbre desaparecer un mes con una mujer”, escribió Patricia a Isabel. En las líneas de esa misiva también aseguraba que las infidelidades eran ‘continuas y consentidas’. Su esposa siempre estuvo enterada de cada una de sus infidelidades.
En un acto desesperado, más que de consejo de mujer a mujer, Patricia lanzó la última estocada y advirtió a Isabel. «No te tomes en serio las intenciones de Mario porque se trata de un capricho más», aseguró Llosa. Sin embargo, Preysler fue un capricho para Mario Vargas Llosa que duró ocho años.


[the_ad id=»102810″]
Mario ‘vuelve’ a casa
Un poco harto de la prensa rosa, Mario Vargas Llosa volvió a su vida habitual de intelectual. En marzo se presentó a la boda de su nieta Josefina con el ingeniero mexicano Emiliano Camarena, en Perú y como hace tiempo, disfrutó el tiempo en familia.
Ese día fue el reencuentro entre Patricia y Mario, quienes bailaron juntos y disfrutaron en conjunto el día más feliz de su nieta, hija de Gonzalo. A partir de ahí, la pareja se ha dejado ver en distintas ocasiones dejando una pregunta en el aire: ¿Patricia recibió de vuelta a su querido esposo, así como otras tantas veces?







