Hoy estaba platicando con una amiga que me contaba que estaba súper depre, pues ya no podía más con el encierro de esta cuarentena. Me apresuré a decirle: ¡Sube el volumen de tu felicidad!
Ella contestó: ¿De qué hablas?
Y aquí te va. Hay unos ejercicios de visualización creativa que consisten en subirle y bajarle el tono, el color, el volumen y la nitidez a los acontecimientos, sentimientos y emociones. En estos momentos el botón de la felicidad está hacia abajo para muchas personas, ¡sólo hay que subirlo!
Se nos bajó porque se subió el volumen miedo, angustia e inseguridad, pero tú decides cómo reaccionar ante las circunstancias. Sé que es una frase mega trillada, pero es real y siempre funciona un reencuadre.


Entonces, para subir el volumen de tu felicidad, aquí te va la fórmula:
- Piensa en qué es lo que te hace feliz y visualízalo. Creer es crear.
- Imagina dónde te gustaría estar en estos momentos. Recuerda que muy pronto podrás estar en ese lugar, ya que la situación actual no es eterna.
- Haz planes. Planea todo lo que puedas, viajes, coche nuevo, otra casa; y ocúpate de investigar todo acerca de tu plan.
- Bendice tu presente y el ser hermoso de luz que eres.
- Piensa en todo lo que tienes que agradecer a Dios o al Universo y hazlo. Puedes hacer un pequeño ritual con velas, incienso y aromaterapia, e incluso, incluir a tu familia. Que cada quien aporte su agradecimiento personal.
- Haz algo en estos momentos, aunque sea pequeñito, que te haga feliz y que tengas al alcance de tu mano. Tomar una ducha aromática, nadar, salir a tu jardín a tomar el sol, en fin, etc…
- Toma un espejo, mírate, sonríe para ti y di lo mucho que te amas.
- Aprovecha el tiempo para limpiar tus emociones negativas. Si traes a alguien atravesado, libera ese sentimiento.
- Haz espacio en tu vida para que lleguen nuevas amistades, recuerda que cuando esto termine todo florecerá y seguramente, la gente será más amistosa.
- La felicidad es el viaje, no el punto final, así que imagina que tienes frente a ti una gran luz, del color que quieras, es la felicidad. Siéntela, visualízala, irrádiala, siéntete cómodo, sube el volumen de sonido (si es que tiene, puede sonar a tu canción favorita, por qué no) de la iluminación y vela cada vez más vibrante e imponente. Haz este ejercicio cuando sientas que te faltan baterías para continuar, y ya verás como te sientes otra vez feliz.


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