Entre flashes y reflectores, Dolce & Gabbana presentó su colección Fall/Winter 2025, titulada “Paparazzi”, un homenaje a la cultura del espectáculo, la exposición deliberada y el papel de las redes sociales como grandes protagonistas de nuestra era.
Inspirada en la película La Dolce Vita de Federico Fellini, la colección trasladó el concepto de “vida bajo el lente” al universo de la moda, celebrando el glamour de lo cotidiano y lo extraordinario con un enfoque profundamente reflexivo y audaz.
El desfile, realizado en un ambiente que evocaba el bullicio del cine y la alta sociedad italiana, estuvo marcado no solo por las exquisitas propuestas en pasarela, sino también por los nombres que ocuparon su codiciada front row.
Alberto Guerra se robó miradas con un impecable look en tonos borgoña, color icónico de la
temporada, complementado con un blazer blanco que resaltaba su estilo.
Su conexión con la maison se hizo evidente en redes sociales, donde compartió una imagen junto a Domenico Dolce en la exclusiva after-party celebrada en el mítico Dolce & Gabbana Martini Bar.
A su lado, Alejandro Speitzer lució un traje color arena con lentes ámbar estilo aviador, reafirmando su estatus como referente de estilo.
James McAvoy, siempre elegante, optó por pantalones negros y un suéter borgoña, dejando huella no solo en el desfile, sino también en el after-party, donde firmó autógrafos para sus
admiradores.
Lucien Laviscount, con un traje negro a rayas blancas, y André Lamoglia, con un impecable look total black, cerraron con distinción un front row lleno de estrellas.








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Dolce & Gabbana juega entre lo visible y lo invisible
La colección es un diálogo constante entre lo que decidimos mostrar y lo que queda reservado.
Con un enfoque en la vida cotidiana como epicentro del diseño, las prendas redefinieron conceptos como la simplicidad y el lujo, llevando tejidos cálidos y envolventes como protagonistas: abrigos de piel ecológica, parkas de mezclilla con interiores de pelo, chalecos de cuero invertido y pantalones cargo que enmarcan la sofisticación casual.














El contraste entre tonos oscuros, camisas de satén blanco y abrigos texturizados en lana blanca jugó un papel esencial, acentuando el mensaje de la colección.
La inclusión de joyas deslumbrantes añadió un toque de opulencia, simbolizando el arte de atraer miradas intencionalmente, al más puro estilo de las estrellas bajo el lente del paparazzo.












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Más allá de la pasarela
“Paparazzi” no es sólo una colección, es una declaración. Dolce & Gabbana logran captar la esencia de una sociedad hiperconectada, en la que las apariencias se construyen y consumen con la misma rapidez con la que se toma una foto.
La línea entre lo personal y lo público nunca había sido tan difusa, y este desfile nos invita a cuestionarla mientras celebramos la estética.
El desfile cerró con aplausos incesantes, dejando claro que Domenico Dolce y Stefano Gabbana no sólo saben contar historias, sino también capturar el espíritu del momento.
En esta temporada, la vida no solo se vive: se graba, se comparte y, por supuesto, se celebra con estilo.










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