En su aniversario 19 de casados, es imposible no hacer memoria de la historia de amor del rey Carlos III y la reina Camilla, y recordar su boda que hasta hoy sabemos, estuvo a punto de no celebrarse.
El aniversario de bodas más retador para el rey y la reina consorte
El 9 de abril de 2005, Carlos y Camilla se convirtieron en marido y mujer. Quizá para entonces su amor ya había superado casi cualquier obstáculo. Pero el único que todavía no desaparece del todo es el ‘fantasma’ de Lady Di. Mucha gente aún no perdona a la ahora reina, el hecho de haber sido ‘la tercera en discordia’ entre los príncipes de Gales de aquel entonces.


Pero Carlos III y Camilla celebran hoy un aniversario de bodas distinto. Es imposible negar que se trata de un aniversario un poco triste. El rey lucha contra un misterioso cáncer y su salud, así como su estado de ánimo, se encuentran en su punto más vulnerable. Pero ahí está la reina, siempre fiel a su amor de juventud y por quien luchó hasta convertirse finalmente en su esposa.
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Los secretos mejor guardados de la boda de Carlos III y Camilla
Cabe mencionar que después de tantos años esperando unir sus vidas, Carlos III y Camilla estuvieron a punto de cancelar la boda. De ahí que varios medios piensen que su boda les trajo ‘mala suerte’. A pesar de que ya contaban con la autorización de Isabel II. La entonces reina dudaba si el pueblo británico aceptaría al antiguo amor de su hijo heredero. Claro está, después de su divorcio y la muerte de Diana casi por ‘su culpa’. Lo que nadie tenía en mente era que Isabel II convertiría en reina a su futura nuera. Digamos que de ser ‘la malvada del cuento’ pasó a tener el título de ‘reina consorte’.


Lo que algunos no sabíamos es que la boda estaba prevista para el 8 de abril, pero de haberse llevado a cabo, habría pasado desapercibida. Y es que en esa fecha se celebró el funeral de Estado del Papa Juan Pablo II en el Vaticano. Carlos III tenía que cumplir con su presencia en señal de respeto a Su Santidad. Además, la boda de Carlos III y Camilla fue de lo más discreta. Los ahora reyes unieron sus vidas en una ceremonia privada que duró 20 minutos. Solo asistieron 20 invitados y tuvo lugar en el Ayuntamiento de Windsor. Cabe mencionar que Isabel II no asistió al enlace y mucho menos, su esposo Felipe. Lo raro fue que el príncipe William fungió como padrino de su papá, ¿acasó no tuvo escapatoria?
Posteriormente se llevó a cabo una boda más formal en la Capilla de St. George del Castillo de Windsor, donde el arzobispo de Canterbury dio la bendición a Carlos III y Camilla, muy a su pesar. El arzobispo no estaba de acuerdo con este matrimonio porque no cumplía las pautas de una iglesia anglicana. Por si fuera poco, Isabel II fue muy a fuerza pues no le dirigió la palabra a su nuera y además, durante el servicio religioso la reina no siguió ninguna de las lecturas. Por último, solo posó por 52 segundos para la foto oficial de Carlos y Camilla junto a sus respectivos hijos. Para la foto sí sonrió, sin embargo, no se quedó al banquete.


(Foto: Instagram/@theroyalfamily)
La mejor parte para algunos fue ver a la novia con un vestido-abrigo largo confeccionado en seda adamascada color azul con bordados dorados de hojas de laurel. ¿Por qué en ese color? Quizá porque la reina apareció de color ¡blanco!


Pero en general, la boda de Carlos III y Camilla se llevó a cabo de manera muy discreta y de bajo perfil. Esto porque para ese entonces, solo el 32% de los británicos estaban a favor de esta unión. Y es que para muchos Camilla era todavía la ‘amante’ de Carlos y quien destruyó su matrimonio con Lady Di. De ahí que Camilla tuviera una crisis de pánico ante ‘el gran día’. La ex duquesa sufrió un fuerte resfriado y sinusitis en los días previos y todavía no lograba recuperarse en su totalidad para entonces.
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Un amor a prueba de cualquier obstáculo
Pero como no había fecha que no se cumpliera, el día de la boda entre Carlos III y Camilla llegó a pesar de todas las expectativas en su contra. Hoy conforman un matrimonio convencional a 19 años de distancia que solo demuestra la complicidad que existe entre ambos desde hace cinco décadas. Carlos III y Camilla ya no son aquellos jóvenes apasionados que vivían su amor a ‘escondidas’ y más bien, hoy están al frente de una de las monarquías más importantes del mundo. No cabe duda que estaban hechos el uno para el otro y ahora más que nunca disfrutan su tiempo juntos a pesar de la adversidad.
Este año, a diferencia de los anteriores, Carlos III y Camilla enfrentan un gran reto pero siempre unidos. En esta ocasión no celebraron su aniversario de bodas en su residencia campestre de Norfolk. Esta vez lo hicieron en total intimidad y con discreción suficiente para no interrumpir el tratamiento de cáncer que enfrenta el rey. La Casa Real británica no está para fiestas, pero esta fecha tenía que ser conmemorada.







