Hace unos días se dio a conocer que Ernesto de Hannover había sido ingresado nuevamente en una clínica de Madrid por problemas de salud, pero la actitud de Carolina de Mónaco y su hija Alexandra de Hannover dejó ver lo distanciadas que están de él.
Mientras Ernesto estaba convaleciente, ellas continuaron su viaje por Cuba como si nada pasara, poniendo en evidencia que el contacto con él es nulo.
Ante la situación, la psicóloga Lara Ferreiro realizó para el sitio Lecturas.com un análisis de la situación familiar que enfrentarían Carolina, su hija y Ernesto de Hannover.
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La relación familiar de Carolina de Mónaco y Alexandra de Hannover con Ernesto muestra una «herida emocional no resuelta»
Desde 2009, Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover decidieron tomar caminos por separado tras años de desplantes. Sin embargo, hasta la fecha no se han divorciado, por lo que la princesa monegasca sigue unida al aristócrata alemán.

La psicóloga Lara Ferreiro señala que aunque en el mundo de la realeza se perciba que se vive bajo un glamour, lo cierto es que las relaciones familiares están llenas de dolor, traumas y rupturas emocionales.
«Tanto Carolina de Mónaco como su hija Alexandra siguen una línea emocional sin cicatrizar (…) «Ese distanciamiento emocional es un mecanismo de defensa para ellas, una frialdad aristocrática que esconde una grandísima herida emocional no resuelta«, dijo la experta.
El pasado ha sido factor en sus relaciones
Los escándalos de Ernesto de Hannover hicieron padecer a Carolina de Mónaco en varias ocasiones.
Uno de los más recordados es cuando la hermana de Alberto II tuvo que acudir sola a la boda real de Felipe y Letizia de España en 20034 luego de que su marido le fuera imposible acompañarla por los estragos que tenía de haber celebrado de más.
«El trágico pasado de Carolina ha perpetuado relaciones dañinas y conductas tóxicas».
Este comportamiento ha salpicado de manera inevitable a su hija en común con Ernesto, Alexandra, de 25 años.
«A Alexandra, ver como su madre sufre por su padre hace que se aleje de él como mecanismo de defensa», aseguró la psicóloga.

La relación entre padre e hija es nula desde hace años, según la revista, un distanciamiento consciente que ha guiado el porvenir de su vida.
«Alexandra se encuentra en una lucha constante y agotadora. Por un lado, esa pena por saber que su padre se encuentra ingresado en el hospital pero, por otro, ese resentimiento que puede ser muy desestabilizador en jóvenes como ella».
Un duelo por supuesto abandono
La supuesta ausencia de Ernesto de Hannover en la vida de su hija Alexandra es algo que ha tenido que lidiar la joven, que en palabras de la experta, es un duelo más difícil de gestionar.
«Para mí, Ernesto de Hannover es un progenitor ausente y conflictivo y eso como hija te genera mucho dolor. Como hija, ver todos los problemas de tu padre, provoca que se desvincule por completo de esa figura paterna destructiva. No puede entender por qué su padre la ha abandonado, por qué no la sabe querer de forma sana», amplía Lara Ferreiro.

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Alexandra decidió renunciar a su fe protestante, que profesa su padre, para adoptar el catolicismo alineado con la familia Grimaldi.
«Los motivos psicológicos ocultos tras ese distanciamiento son el trauma acumulado y una memoria emocional negativa marcada por la ausencia. Si no hay presencia no hay amor. Alexandra ha sido testigo de todos y cada uno de los desplantes que Ernesto ha hecho a su madre y el resto de su familia, y para frenar ese dolor pone distancia, un mecanismo de supervivencia emocional».
Los síndromes que enfrentarían los Hannover
Según el extenso reportaje, en medio de una relación tan desgastada con su padre, Alexandra de Hannover podría padecer algunos trastornos.
«Alexandra podría tener el síndrome de la hija sufridora y no sería de extrañar que todo esto se trasladara a su vida en forma de amores tóxicos».
«Ernesto, por su parte, podría tener el síndrome de mal padre, pero es una persona controlada por sus adicciones», añade Lara Ferreiro.
La difícil situación en la que se encontraría la relación de Alexandra con su padre, Ernesto de Hannover, se podría deber al miedo a volver a enfrentar situaciones que ya ha dejado atrás.
«Quizás Alexandra no ha querido fomentar ese acercamiento para no reabrir heridas. 7 de cada 10 hijas no se acercan a sus padres por miedo al dolor. Eso puede generar un proceso de retraumatización».

Ante un escenario fatal, Alexandra de Hannover se podría ver envuelta en un dolor profundo con episodios de ansiedad.
«La muerte de su padre podría sumir a Alexandra en un profundo dolor. Se vuelven muy vulnerables, sufren episodios de ansiedad y puede afectar a su autoestima».
«La sombra de Ernesto de Hannover es muy larga y conflictiva, aunque el desapego emocional de la joven está más que normalizado (…) Todo se podría traducir en un duelo eterno en el que ella no sea capaz de gestionar esa falta».
En medio de esta difícil situación, lo cierto es que hasta el momento ni Carolina de Mónaco ni Alexandra de Hannover han mostrado públicamente preocupación por Ernesto de Hannover.
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