Hace unos días, el rey Carlos III anunció que por primera vez abrirá las puertas del Castillo de Balmoral al público a partir del 4 de mayo hasta el 22 de agosto y los boletos se agotaron de inmediato. Y es que se trata del refugio familiar más preciado de los Windsor. Un lugar que adquirió más significado pues fue ahí donde la reina Isabel II quiso pasar sus últimos días de vida.


Cabe mencionar que hasta ahora el público sí podía accesar al castillo, pero desde 1855, será la primera vez que se permita el acceso al interior de la residencia familiar.
El refugio favorito de la familia real británica abre sus puertas
Es un hogar con una ‘tradición viva’, pues el rey cree firmemente que una casa en la que no se vive se convierte en un museo. De ahí que cada verano pase semanas en su refugio favorito. Carlos III desea que la gente conozca un poco más de cerca las propiedades de la monarquía quizá, en un esfuerzo por lograr una especie de conexión distinta entre la familia real y el pueblo británico.


Casi al mismo tiempo de este anuncio, el rey amplió el recorrido al Palacio de Buckingham para que se convierta en una visita obligada en Londres. Sin duda, los turistas están ansiosos por atravesar las puertas del Castillo de Balmoral y conocer uno de los sitios más emblemáticos de la monarquía.
El regalo más preciado de la reina Victoria
Desde que se abren las puertas del castillo, queda claro que Balmoral perteneció a la reina Victoria. Fue un regalo que recibió de su esposo, el príncipe Alberto, en 1852. Los visitantes serán ‘recibidos’ porreciar un busto de ella con la placa de su nombre y alrededor de éste, fotos de Deckel, su perro y una imagen de Sir Edwin Lanseer sobre un ciervo.


Además, al estar en el Castillo de Balmoral podrán sentirse parte de la historia de Victoria, no por nada ella construyó este lugar y cada rincón guarda un pedacito de ella. Esto sin contar que el papel tapiz lleva sus iniciales: VRI (Victoria Regina Imperatrix. Prácticamente, esta propiedad no ha sufrido grandes cambios desde su construcción pues las siguientes generaciones de familias reales quisieron conservar su esencia.
Este fascinante lugar está lleno de historia y grandes recuerdos para la monarquía británica. ¿Cómo es por dentro el lugar donde la familia pasa largas temporadas?
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Castillo de Balmoral: una residencia llena de historia
El Daily Mail asegura que será una experiencia inolvidable para los afortunados que ya tienen su boleto en mano. Es el castillo más famoso del país y para la familia real británica es un sinónimo de escape, paz, privacidad que está lleno de recuerdos felices para todos. No por nada, la reina Isabel II adoraba la relativa informalidad de este lugar que fungió como su refugio durante la primera Guerra Mundial.


Ahí también podía ser un poco más ‘ella’. El experto en realeza, Robert Hardman, asegura que la anécdota de Isabel lavando platos después de un picnic frente a Margaret Tatcher fue todo un suceso. Pero el Castillo de Balmoral encierra una calidez hogareña inigualable que promueve un ambiente familiar saludable para los miembros de la realeza.


De acuerdo a la información del Daily Mail, el rey Carlos conservará casi intacto el Castillo de Balmoral para los visitantes que viajarán hasta Aberdeenshire, Escocia.
A qué tendrán acceso los primeros visitantes a Balmoral
Al cruzar las puertas dobles adornadas con piedras escocesas, los visitantes vivirán la experiencia a tope. A su llegada podrán observar la hilera de botas y ropa para clima húmedo que la familia real británica coloca en el vestíbulo principal. Y se darán cuenta que el rey no tiene un lugar ‘especial’, pues la ropa de todos está en el mismo lugar por practicidad y no precisamente está acomodada por rangos.


En ese mismo vestíbulo están las cañas de pescar, los palos de golf y una selección de bastones. Cada integrante de la familia tiene su propio bastón, el mismo que suelen utilizar para sus largas caminatas por los alrededores de Balmoral.


Al atravesar el vestíbulo interior, los visitantes verán el Corredor Rojo que conduce al corazón de la casa. A la izquierda está la biblioteca, un lugar poco utilizado por la reina Isabel quien prefería leer en otro rincón del castillo. Más bien ocupaba este espacio para ponerse al día con sus actividades o alguna reunión extraordinaria de trabajo.
Balmoral: el sitio favorito de Isabel II y donde pasó sus últimos días
A un costado se encuentra el Drawing room con una vista espectacular del jardín de rosas hacia Cairngorms, un sitio favorito de los Windsor. Ahí se encuentra la chimenea decorada con el collar de la Orden del Cardo, la orden de caballería más antigua de Escocia. En este rincón se llevan a cabo las reuniones informales de la familia y donde juegan cartas o toman algo antes de cenar. Dicho sea de paso, ahí tuvo lugar la última foto de Isabel II antes de su muerte.
En el vestíbulo de Pages, los visitantes se toparán con un busto del príncipe Alberto justo antes de las escaleras que conducen al comedor. Es en este vestíbulo donde en punto de las 5 de la tarde se sirve royal tea con pasteles, bollos, tartaletas y sandwiches. El comedor principal está decorado con un retrato enorme de la reina Victoria en un extremo y frente a ella, se observa otro de Alberto. En medio de los dos hay retratos de sus hijos.
En este comedor se sirve la cena y el desayuno o incluso, las comidas con invitados especiales. La reina Victoria inició la tradición de un recital de gaitas al final de cada cena, un espectáculo que hasta hoy en día conserva el rey Carlos III. Quizá de acuerdo a los horarios de visita, el monarca tenga planeada una sorpresa similar para sus visitantes.


La gente que pagó 100 libras (127 dólares aproximadamente) por su boleto tendrá acceso a los jardines de una manera distinta. Los visitantes tendrán acceso al laberinto gigante que estaría en remodelación y estará listo a finales de año. El rey amaba jugar de niño en este laberinto y tiene los mejores recuerdos de su infancia ahí. Por lo mismo, construyó uno en Dumfries House en Ayrshire, una de sus casas cerca a Balmoral.
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Lo que no podrán ver los turistas en el Castillo de Balmoral
Aunque la idea del rey Carlos era compartir la belleza de su refugio con la gente, el monarca cerrará celosamente algunos espacios del Castillo de Balmoral. Por ejemplo, los turistas tendrán prohibido el paso a los dormitorios o baños de la familia. Tampoco podrán acceder al estudio de Su Majestad, el lugar donde revisa su correspondencia y que está rodeado de fotografías de la familia. Quizá para conservar su colección ecléctica de libros, Carlos III prefiere mantenerla cerrada durante las cinco semanas que el Castillo recibirá visitas.
Tampoco habrá acceso a las habitaciones de huéspedes de la planta baja. Esas que alguna vez ocupó el zar Nicolás II de Rusia o donde se hospedó el ministro del gobierno victoriano del siglo XIX. Por si fuera poco, el rey Carlos prohibió los paseos a las cabañas privadas de la finca. Ahí, su padre, el príncipe Felipe perfeccionó sus habilidades para hacer parrilladas, mientras la reina ponía la mesa e incluso, la reina madre organizó picnics para sus hijos.







