La Casa Real británica vive un momento crítico con las ausencias del rey Carlos y Kate Middleton por motivos de salud y a diario sortea situaciones de peso que los han orillado a tomar una drástica e histórica decisión. Sobre todo para evitar un declive de popularidad mayúsculo que afecte a largo plazo y de manera irreversible a la monarquía.
En primer lugar está el cáncer del monarca. Carlos III está en tratamiento y aunque no dejará de trabajar, lo hará desde casa y solo se le verá en eventos minúsculos. En segunda instancia se encuentra Kate, quien se recupera en Adelaide Cottage, luego de una cirugía abdominal misteriosa. Y por último, tenemos a la reina Camilla que ante el estrés que implica una agenda oficial, la semana pasada se dio de baja porque necesitaba un descanso. ¿Quién dará la cara por la familia real británica? La respuesta quizá sea obvia: el príncipe William.
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La familia real británica se ‘reduce’
Pero el príncipe de Gales también fue claro desde que se anuncio la convalecencia de su esposa: estaría al pendiente de ella y sus hijos. Aún cuando llegó el diagnóstico de su papá, el rey le permitió regresar a su ‘ritmo’ y cumplir con los eventos más importantes porque sabe que la prioridad de William es su propia familia. Sin embargo, el príncipe canceló de manera abrupta su presencia en el servicio religioso del rey Constantino de Grecia que se llevó a cabo en Windsor. Al ser un evento familiar, pues era su padrino, su ausencia levantó ámpula en la prensa y las miradas se dirigieron hacia la salud de Kate.


Si bien, expertos en realeza aseguran que William está listo para asumir su papel como heredero al trono, el momento no es óptimo para nadie. El príncipe de Gales carga con el peso de la Corona pero la Casa Real Británica no puede darse el lujo de quedarse sin representantes oficiales y por eso tomó una decisión impensable.
La reina Isabel vivía bajo el lema: ‘Hay que ser vistos para ser creídos’. Pero los tiempos han cambiado y la familia real hizo modificaciones con el afán de cuidarse los unos a los otros. O al menos eso parece. De acuerdo con la información de The Telegraph, la Casa Real británica repartirá ‘las cargas’ entre los miembros activos de la realeza de ahora en adelante. Es decir, nada tiene que ver por ahora las ausencias de Carlos III y Kate. Aunque la coincidencia de que ambos sufrieran problemas de salud al mismo tiempo, los orilló a pensar en un cambio importante.
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La decisión de la Casa Real británica para cubrir las ausencias de Carlos y Kate
Tal parece que la Casa Real británica valora que Camilla y Kate empiecen a presidir ceremonias de entregas de honores. Este tipo de eventos son exclusivos de los miembros con sangre real, es decir Carlos y William en primera instancia. Ahora más que nunca, se dieron cuenta que también la edad es un pequeño ‘detalle’ a observar. Y es que mientras el rey Carlos III se enfoca en su tratamiento para combatir el cáncer que padece, Camilla, a sus 76 años, no puede soportar el peso de la Corona. De hecho, ni le corresponde. Pero tampoco William puede ‘con todo’.


La Casa Real británica valora esta decisión histórica en base a la reducida lista de sus integrantes. Es decir: Carlos III, William, el príncipe Eduardo y la princesa Ana. Y en un caso extremo se recurriría a Camilla, Kate y Sofía de Edimburgo, esposa de Eduardo, con el fin de darle un respiro a los demás. «No hay prisa por hacer cambios, pero tampoco es momento de tomarlo a la ligera. El objetivo es evitar la imagen de ‘trono vacío’, se lee en el diario británico.
Una vez más, es cuando se recuerda el incansable trabajo de la reina Isabel II. No por nada, la Corona británica era su prioridad y prácticamente, la vimos unos días antes de morir. Parecía que nada ni nadie podía ‘dejarla en cama’ y esa fue la enseñanza que quiso dejar en los suyos. Si bien son otros tiempos y Carlos III lleva las riendas del trono, esta eventualidad de salud que atraviesan dos de los miembros más importantes de la familia no pasa desapercibida. Fue esta situación lo que provocó que la Casa Real Británica se ajuste a los cambios y comience a tomar una decisión que le permita seguir vigente.







