A sus ocho años, la princesa Charlotte ha sabido ganarse el cariño y conquistar los corazones de todos aquellos que siguen de cerca a la realeza. Cada vez más, la única hija de los príncipes de Gales, William y Kate, acapara la atención de los medios con más frecuencia en todos los eventos oficiales a los que acude. Y no por nada ahora se ha convertido en la nueva it girl de la realeza británica.


La mejor parte es que tiene un gran ejemplo a seguir, su orgullosa mamá quien dicho sea de paso, es una de las princesas que marca tendencia en el mundo de la moda gracias al porte y la elegancia que la caracterizan. De ahí a que Charlotte también se esté abriendo paso como la nueva it girl de la realeza. Al igual que Kate Middleton, ahora cada prenda que presume la princesa se consume a la velocidad de la luz y evidentemente, se convierte en una referencia para las nuevas generaciones. Sí, también al igual que su mamá.
[the_ad id=»102809″]
La influencia de la princesa Charlotte, la nueva ‘it girl’ de la realeza, en la economía británica
Charlotte ya se convirtió en una ‘influencer real’ casi sin querer. El Daily Mail la califica de esa manera y estima que gracias al encanto de la princesa, la niña podría aportar al menos 3,500 millones de euros a los bolsillos de la economía británica. Esto, claro está, debido al consumo de la ropa que sus seguidores pretenden igualar y usar.


Tal fue el caso del diseño que la princesa Charlotte lució en la final de Wimbledon hace un par de semanas. Su vestido blanco de Friki, una firma española especializada en moda infantil, se agotó a las pocas horas de aparecer la primera imagen de la nena. El precio de este diseño artesanal con estampado de flores va de los 197 hasta los 223 euros, dependiendo de la talla. Lo mismo sucedió con sus balerinas Papouelli, cuyo valor ronda los 99 euros. Sin embargo, fueron sus gafas las que provocaron mayor sensación. La marca británica Leosun agotó el modelo color salmón que llevaba la niña y le dio un look completamente fashionista. No por nada, las ventas de la empresa aumentaron en un 450% gracias a Charlotte.
Pero la princesa Charlotte no es otra cosa más que el reflejo de su mamá también en las actitudes y su comportamiento tan genuino en cada evento oficial. Sin dejar de ser una niña, la hija de Kate y William sabe su posición en la realeza británica. Por lo mismo, está consciente de la importancia del cuidado del medio ambiente, una lucha incansable de su abuelo, el rey Carlos III. Con esto queremos decir, que la niña ya aprendió a reciclar sus mejores galas tal y como lo hace Middleton además, claro está, de lucir impecables y robar cámara en cada evento. ¿Así o más conectadas?
[the_ad id=»102810″]







