El principado monegasco es una de las más pequeñas, pero glamorosas Casas Reales. En la actualidad es gobernado por Alberto de Mónaco, quien sucedió a su padre el príncipe Rainiero III en 2005. Pero como en todas las dinastías monárquicas existe una línea de sucesión que algunas veces puede parecer injusta. Como es el caso de Raphaël Elmaleh, nieto de Carolina de Mónaco.
La constitución del principado de Mónaco estipula que en la línea de sucesión se da preferencia al varón sobre la mujer, lo que ya lo hace injusto.
Sin embargo, el príncipe Rainiero hizo una modificación en la Carta Magna en 2002 para preservar los derechos de su familia y no dejar a merced de Francia el Principado. La antigua Constitución de 1962 limitaba la sucesión sólo a los hijos del monarca en turno por lo que al morir, si no dejó descendencia perdería el trono y ni sus hermanos o hermanas podrían sucederlo. Esto se cambió y la línea de sucesión da acceso a Carolina y Estefanía de Mónaco, así como a su descendencia directa de gobernar.


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La razón por la que los nietos de Carolina no ‘pueden’ gobernar Mónaco
Con el cambio de Rainiero, los hijos que Alberto de Mónaco tuvo con Charlène: los mellizos Jacques y Gabriella, de 7 años de edad, ocupan el primer y segundo lugar en la línea de sucesión, seguidos de su tía Carolina, hija de Rainero y Grace Kelly.
A partir de aquí, los hijos y nietos de Carolina están en la línea de sucesión, excepto aquellos que no hayan nacido bajo el matrimonio de sus padres. Eso es precisamente lo que sucede con Raphaël, de 9 años, primogénito de Carlota Casiraghi y el actor marroquí Gad Elmaleh, ya que la pareja nunca se casó.
Esto lo convierte en el hijo reconocido que nunca podrá ser parte de la línea de sucesión. Otros dos casos son los hijos que tuvo Alberto antes de casarse y a quienes reconoció años después: Jazmin Grace y Alexandre, hijos de distintas madres.
Pero la descendencia de Estefanía de Mónaco tampoco se salva. Camille Gottlieb, hija de Estefanía y Jean Raymond Gottlieb, guardaespaldas de la princesa, tampoco figura en la lista de sucesión porque sus padres nunca se casaron. Sin embargo, todos ellos sí pueden ser parte de los actos oficiales.


Raphaël la herencia de belleza de los Grimaldi
Sin duda, los Grimaldi son una familia que fueron dotados de buenos atributos físicos así como de elegancia. Y el pequeño Raphaël no es la excepción, pues en los actos públicos siempre llama la atención por lo guapo que es y sobre todo por el carisma que tiene.
A su corta edad acapara la atención de los fotógrafos cuando está acompañando a su mamá o abuela en actos públicos. Sin duda, será tan guapo como sus tíos Andrea y Pierre, hermanos de Carlota Casiraghi.
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